Una de las mayores preocupaciones de los hospitales estadounidenses es encontrar la manera de reducir la falta de sueño de los residentes, mejorar su rendimiento y reducir los errores médicos.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Chicago que se publica en el último número de Annals of International Medicine, sugiere que los turnos largos, interrumpidos por un tiempo de sueño considerable, pueden ser mucho más efectivos. La reducción de los niveles de fatiga de los internos junto con la disminución del tiempo que han de emplear en la atención de los pacientes son los beneficios más importantes de esta medida.
El estudio analizó los hábitos de sueño de 38 residentes en su primer año en el Servicio de Medicina General del Hospital Universitario de Chicago, así como sus turnos de trabajo y guardias desde julio de 2003 hasta junio de 2004.
La investigación muestra que, a pesar de que la media de tiempo de sueño de los internos aumentaba sólo ligeramente -cerca de una hora- éstos sintieron que ese leve incremento reducía mucho su fatiga, la calidad del sueño y la habilidad para tratar a los pacientes. El director del estudio, Vinnet Arora, profesor de medicina en la Universidad de Chicago, ha destacado que los resultados muestran que un rato de siesta puede suponer un gran estímulo en la concentración de los médicos y puede restar la carga de la falta de sueño crónica.
Mejora de la atención
Otro de los datos más relevantes es que los médicos residentes consideraban más importantes estas ventajas para mejorar la atención de los pacientes que en su propio beneficio y en el de su estado de salud.
Varias investigaciones ya han alertardo sobre la relación directa existente entre el cansancio de los residentes y los errores médicos. La gravedad de la situación llevó a las autoridades de Estados Unidos a limitar la jornada laboral a un máximo de 80 horas semanales (ver DM 13-X-2005).