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La obesidad abdominal debe centrar la prevención de riesgo cardiometabólico
El riesgo cardiometabólico es un compendio de factores que elevan las posibilidades de sufrir diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Dentro de este síndrome, la obesidad abdominal se considera el mayor factor predictor de riesgo que debe controlarse en primer lugar y siempre en relación con las enfermedades asociadas, según se ha afirmado en el I Seminario sobre Riesgo Cardiometabólico, celebrado en París.
El riesgo cardiometabólico no es una enfermedad en sí misma, sino la agrupación de varios factores cuya combinación eleva las probabilidades de sufrir diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Entre estos factores, destacan los "clásicos", como la hiperglucemia, la hipertensión arterial, el tabaquismo y los niveles altos de LDL. Sin embargo, existen otros que podrían calificarse como "emergentes", a los que se les da cada vez más importancia, como la obesidad abdominal, los niveles bajos de HDL, los niveles altos de triglicéridos, la resistencia a la insulina y la inflamación con niveles bajos de adiponectina y altos de la proteína C reactiva.
Los facultativos reunidos en el I Seminario sobre Riesgo Cardiometabólico, celebrado en París, Francia, se han mostrado de acuerdo en la importancia de medir el perímetro abdominal debido a su estrecha relación con la enfermedad cardiovascular. "Mientras la prevalencia de algunos factores de riesgo va disminuyendo, otros como la obesidad o el metabolismo anormal de la glucosa aumentan significativamente", ha explicado Nicolas Danchin, del Hospital Europeo Georges Pompidou de París.
La importancia de la obesidad intraabdominal se debe a su relación con la enfermedad cardiovascular, el metabolismo glucídico y los niveles alterados de colesterol y triglicéridos. "La población es sedentaria, se alimenta con comida de mala calidad e hipercalórica. Tenemos que comprender que hacer dieta no funciona y centrarnos en una alimentación sana, más allá del peso corporal", según Jean-Pierre Després, del Centro de Investigación del Hospital Laval, en Québec, Canadá, en relación con el aumento de la obesidad y su importancia cardiovascular. Por otro lado, es clave abordar todos los factores de riesgo cardiometabólico de forma global, ya que están estrechamente relacionados y la mejora en uno de ellos puede repercutir en los demás.
Los especialistas hicieron hincapié en la importancia de la localización de la grasa y expusieron que no importa tanto el IMC (índice de masa corporal) de la persona como su perímetro abdominal. Entre los fármacos dirigidos a la reducción de estos pacientes y centrados habitualmente en los factores clásicos, se ha realizado la búsqueda de otro camino para disminuir el riesgo cardiometabólico a través de la reducción del perímetro abdominal, considerado ya un factor de riesgo independiente que puede provocar la aparición de otros.
Aprobación Asimismo, durante la reunión se anunció la inminente aprobación de rimonabant, comercializado como Acomplia por Sanofi-Aventis, para el tratamiento, en combinación con ejercicio y una dieta hipocalórica, de pacientes obesos con IMC igual a 30kg/m2 o con sobrepeso y un IMC mayor de 27, y factores de riesgo asociados como diabetes tipo 2 o dislipemia.
Rimonabant es un antagonista selectivo de los receptores CB1 del sistema endocannabinoide, presentes en el hipotálamo y en otros órganos periféricos implicados en el metabolismo glucídico y lipídico. Este sistema juega un importante papel en el mantenimiento del equilibrio energético y el peso corporal, así como en el metabolismo. La terapia con rimonabant se centra en frenar su hiperactividad.
Los datos del estudio RIO (Rimonabant in Obesity), realizado en Europa y Estados Unidos en 6.627 pacientes, establecen que la dosis diaria de 20 miligramos de rimonabant redujo significativamente el peso corporal y el perímetro abdominal tras un año de administración. Además, se registraron mejorías en las cifras de HDL, LDL y de resistencia a la insulina. "Los resultados en HDL han excedido los esperados y sugieren que rimonabant podría utilizarse no sólo para la reducción del perímetro abdominal, sino también como tratamiento del colesterol. Asimismo, el 15 por ciento de los cambios operados en la insulina y en la resistencia a ella se registraron independientemente del peso", ha explicado Luc Van Gaal, de la Universidad de Amberes, en Bélgica, y principal investigador del estudio RIO en Europa.
Por otro lado, los efectos adversos fueron moderados y no superaron el 5 por ciento de los individuos, registrándose nauseas, diarreas y mareos.
Los beneficios cardiometabólicos se mantuvieron durante dos años. Asimismo, "dosis más elevadas del fármaco no han mostrado un aumento de la eficacia", según Vincenzo Di Marzo, del Grupo de Investigación de Endocannabinoides, del Instituto de Química Molécular de Nápoles, Italia.
Por otro lado, actualmente varios estudios en fase III tratan de determinar otras indicaciones del fármaco: el estudio Auditor se centra en analizar su eficacia en pacientes con engrosamiento de la carótida y obesidad, mientras que el ensayo Crescendo, que se está realizado en 17.000 personas a lo largo 50 meses establecerá si rimonabant puede reducir el riesgo de infarto, ictus y muerte cardiovascular en pacientes con obesidad abdominal y dos factores de riesgo cardiovascular en prevención secundaria, el Rapsodi, por su parte, determinará si rimonabant puede reducir el riesgo de la progresión de diabetes en pacientes prediabéticos con obesidad abdominal.
Por último, Van Gaal recomienda su uso en pacientes en los que se produzca una sobreactivación probada del sistema endocannabinoide, "ya que no funciona en personas con peso normal", y no debe utilizarse por razones estéticas. Además, "su uso no pretende eliminar otros fármacos prescritos al paciente, como los betabloqueantes o las estatinas, y no se han encontrado hasta el momento interacciones con éstos u otros fármacos". |