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[ISSN: 1886 - 8460]

 

Técnica pionera

Enlace permanente 4 de Julio, 2006, 21:40

Se introduce en España una técnica pionera para estudiar el interior de las arterias

El servicio de Hemodinámica del Departamento de Cardiología de la Clínica Universitaria de Navarra cuenta con la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), que ofrece una resolución superior en más de diez veces a las tecnologías actuales

Redacción, Pamplona.- La Clínica Universitaria de Navarra ha incorporado recientemente, y de manera pionera en España, la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), una nueva técnica para estudiar el interior de las arterias coronarias. La peculiaridad de esta técnica es que tiene una resolución de entre una y diez micras, mientras que la del eco intracoronario (IVUS) es de entre 100 y 300 micras.

Según informa este centro sanitario, la OCT consiste en una fibra óptica que emite mediante un rayo láser una luz próxima al infrarrojo que es capaz de visualizar y separar con nitidez los tejidos y de este modo medir el grosor de la cápsula fibrosa. La técnica, similar al IVUS, consiste en introducir una guía y realizar una retirada automática, pero deteniendo el flujo, ya que con sangre no se visualiza bien. En los dos meses de implantación de la técnica se han realizado más de 60 estudios con arterias coronarias proporcionando unas imágenes nuevas, hasta el momento desconocidas.

El estudio de las arterias coronarias se realiza actualmente mediante la inyección de contraste en el interior de ellas con la coronariografía. De este modo se visualiza la luz de la arteria y la estrechez de la misma. Con la incorporación hace años del eco intracoronario se aprendió que en algunas arterias de apariencia normal (con la angiografía) éste mostraba placas de ateroma que habían crecido hacia fuera de la luz (remodelado positivo). "El eco intracoronario detecta ese crecimiento, pero no lo estudia con profundidad", reconoce el doctor José Calabuig, director del servicio de Hemodinámica del departamento de Cardiología de la Clínica Universitaria. Igualmente, explica que con la OCT "somos capaces de visualizar con mayor nitidez el interior de la arteria coronaria, diferenciando entre los componentes de la placa y las diferentes partes del interior de la arteria, como si de un corte histológico en anatomía patológica se tratara".

La progresión de las lesiones por arterioesclerosis llevan a un estadío final de la placa de ateroma, cuyo paso siguiente, en algunos pacientes es que se rompa y, consecuentemente, se manifieste un síndrome coronario agudo. Esta placa de ateroma causante en la mayoría de las situaciones de este cuadro, se llama fibroateroma de cápsula fina; las placas están cubiertas por una cápsula fina que la separa del interior de la luz de la arteria. Conforme adelgaza se convierte en una placa de alto riesgo: el límite de grosor es inferior a 65 micras. "El IVUS no es capaz de aislar visualmente esta cápsula –que separa la placa de ateroma del interior de la luz- porque no distingue entre tejidos con tanta resolución. Nosotros lo que hacemos con esta herramienta es visualizar el interior de la arteria coronaria, ver con nitidez si está adelgazada la cápsula fibrosa". Un grosor de alrededor de 30 micras supone que se puede romper en cualquier momento.

Con el IVUS ya se podía detectar un remodelado positivo, es decir, hacia el exterior de la luz; hoy sabemos que éste siempre acompaña a placas de alto riesgo. "Hemos aprendido que el estrechamiento de la luz es la última manifestación de lo que está ocurriendo o de lo que ha pasado ya, durante años".

Asimismo, desde hace varios meses también ha incorporado la Clínica otra tecnología de estudio de imagen en el interior de la arteria coronaria; es la histología virtual, algo más extendida que la OCT, que sirve para conocer la composición de las placas de las arterias coronarias. Ésta cuantifica porcentualmente el core necrótico (una mezcla rica en lípidos y colesterol, con restos de hemorragias intraplaca). La histología virtual no muestra "el grosor de la cápsula, pero si el contenido de la placa, pudiendo distinguir entre un alto contenido lipídico, fibrótico y cálcico". El mayor porcentaje de core necrótico indica mayor vulnerabilidad. De este modo, el doctor Calabuig afirma que "la combinación de las dos técnicas es la herramienta más potente para poder estudiar el interior de las arterias coronarias, ya que no se evidencia con la coronariografía la realidad de lo que está pasando".

Otra aplicación que permite el uso de la OCT es "estudiar los diferentes comportamientos de los distintos stents, cuáles son menos restenóticos o más restenóticos". Hasta ahora, tras la implantación de un stent únicamente se podía emplear el IVUS para ver cómo había sido implantado. Ahora "puedo ver si está bien pegado a la arteria con mayor nitidez, ver el material estrujado de la placa tras ser implantado...", enumera el cardiólogo de la Clínica.

Principalmente, la técnica de reciente incorporación en la Clínica se puede realizar a un grupo de pacientes seleccionados de entre todos en los que está indicada una coronariografía: "Personas que han tenido un síndrome coronario agudo o que tienen factores de riesgo que le hacen susceptible de ser un paciente de alto riesgo, como pacientes diabéticos, por ejemplo".

La razón de que los primeros indicados para realizárseles una OCT combinado con una histología virtual sean pacientes que han sufrido un síndrome coronario agudo viene dada por la vulnerabilidad de éstos, ya que "son portadores en el 80% de las veces de placas iguales o parecidas a las que han provocado el infarto en una proporción de entre una y cinco placas". El 20% restante sólo habría tenido una placa rota. Así pues, a los pacientes que han sufrido un infarto se les puede tratar o curar de la mejor manera según cada caso, pero antes de darles el alta se puede estudiar el resto de las arterias coronarias por si es portador de alguna lesión más.

La localización de las zonas más peligrosas dentro de las arterias, en lo que a la aparición de placas de alto riesgo se refiere, se centra en el origen o zonas próximas a éste tanto de la coronaria derecha, como de la descendiente anterior y de la circunfleja, es decir, de los 20-40 mm. proximales. Con esta información se facilita el área de búsqueda de las placas.

Si bien la técnica es joven en su aplicación, el doctor Calabuig se aventura a fijar que "una de las metas podría ser correlacionar diferentes parámetros de la placa y de su vulnerabilidad con análisis realizados en la sangre". Con esto, llegado el momento, se podría analizar la posibilidad de que existiera algún marcador que, sin necesidad de realizar las pruebas mencionadas (cruentas), desde el exterior con un simple análisis de sangre informaría de qué tipo de placas hay dentro y en qué grado de riesgo se encuentran. En definitiva, encontrar en la sangre un marcador de placas de alto riesgo o vulnerables.

El servicio de Hemodinámica del Departamento de Cardiología de la Clínica Universitaria de Navarra cuenta con la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), que ofrece una resolución superior en más de diez veces a las tecnologías actuales

Redacción, Pamplona.- La Clínica Universitaria de Navarra ha incorporado recientemente, y de manera pionera en España, la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), una nueva técnica para estudiar el interior de las arterias coronarias. La peculiaridad de esta técnica es que tiene una resolución de entre una y diez micras, mientras que la del eco intracoronario (IVUS) es de entre 100 y 300 micras.

Según informa este centro sanitario, la OCT consiste en una fibra óptica que emite mediante un rayo láser una luz próxima al infrarrojo que es capaz de visualizar y separar con nitidez los tejidos y de este modo medir el grosor de la cápsula fibrosa. La técnica, similar al IVUS, consiste en introducir una guía y realizar una retirada automática, pero deteniendo el flujo, ya que con sangre no se visualiza bien. En los dos meses de implantación de la técnica se han realizado más de 60 estudios con arterias coronarias proporcionando unas imágenes nuevas, hasta el momento desconocidas.

El estudio de las arterias coronarias se realiza actualmente mediante la inyección de contraste en el interior de ellas con la coronariografía. De este modo se visualiza la luz de la arteria y la estrechez de la misma. Con la incorporación hace años del eco intracoronario se aprendió que en algunas arterias de apariencia normal (con la angiografía) éste mostraba placas de ateroma que habían crecido hacia fuera de la luz (remodelado positivo). "El eco intracoronario detecta ese crecimiento, pero no lo estudia con profundidad", reconoce el doctor José Calabuig, director del servicio de Hemodinámica del departamento de Cardiología de la Clínica Universitaria. Igualmente, explica que con la OCT "somos capaces de visualizar con mayor nitidez el interior de la arteria coronaria, diferenciando entre los componentes de la placa y las diferentes partes del interior de la arteria, como si de un corte histológico en anatomía patológica se tratara".

La progresión de las lesiones por arterioesclerosis llevan a un estadío final de la placa de ateroma, cuyo paso siguiente, en algunos pacientes es que se rompa y, consecuentemente, se manifieste un síndrome coronario agudo. Esta placa de ateroma causante en la mayoría de las situaciones de este cuadro, se llama fibroateroma de cápsula fina; las placas están cubiertas por una cápsula fina que la separa del interior de la luz de la arteria. Conforme adelgaza se convierte en una placa de alto riesgo: el límite de grosor es inferior a 65 micras. "El IVUS no es capaz de aislar visualmente esta cápsula –que separa la placa de ateroma del interior de la luz- porque no distingue entre tejidos con tanta resolución. Nosotros lo que hacemos con esta herramienta es visualizar el interior de la arteria coronaria, ver con nitidez si está adelgazada la cápsula fibrosa". Un grosor de alrededor de 30 micras supone que se puede romper en cualquier momento.

Con el IVUS ya se podía detectar un remodelado positivo, es decir, hacia el exterior de la luz; hoy sabemos que éste siempre acompaña a placas de alto riesgo. "Hemos aprendido que el estrechamiento de la luz es la última manifestación de lo que está ocurriendo o de lo que ha pasado ya, durante años".

Asimismo, desde hace varios meses también ha incorporado la Clínica otra tecnología de estudio de imagen en el interior de la arteria coronaria; es la histología virtual, algo más extendida que la OCT, que sirve para conocer la composición de las placas de las arterias coronarias. Ésta cuantifica porcentualmente el core necrótico (una mezcla rica en lípidos y colesterol, con restos de hemorragias intraplaca). La histología virtual no muestra "el grosor de la cápsula, pero si el contenido de la placa, pudiendo distinguir entre un alto contenido lipídico, fibrótico y cálcico". El mayor porcentaje de core necrótico indica mayor vulnerabilidad. De este modo, el doctor Calabuig afirma que "la combinación de las dos técnicas es la herramienta más potente para poder estudiar el interior de las arterias coronarias, ya que no se evidencia con la coronariografía la realidad de lo que está pasando".

Otra aplicación que permite el uso de la OCT es "estudiar los diferentes comportamientos de los distintos stents, cuáles son menos restenóticos o más restenóticos". Hasta ahora, tras la implantación de un stent únicamente se podía emplear el IVUS para ver cómo había sido implantado. Ahora "puedo ver si está bien pegado a la arteria con mayor nitidez, ver el material estrujado de la placa tras ser implantado...", enumera el cardiólogo de la Clínica.

Principalmente, la técnica de reciente incorporación en la Clínica se puede realizar a un grupo de pacientes seleccionados de entre todos en los que está indicada una coronariografía: "Personas que han tenido un síndrome coronario agudo o que tienen factores de riesgo que le hacen susceptible de ser un paciente de alto riesgo, como pacientes diabéticos, por ejemplo".

La razón de que los primeros indicados para realizárseles una OCT combinado con una histología virtual sean pacientes que han sufrido un síndrome coronario agudo viene dada por la vulnerabilidad de éstos, ya que "son portadores en el 80% de las veces de placas iguales o parecidas a las que han provocado el infarto en una proporción de entre una y cinco placas". El 20% restante sólo habría tenido una placa rota. Así pues, a los pacientes que han sufrido un infarto se les puede tratar o curar de la mejor manera según cada caso, pero antes de darles el alta se puede estudiar el resto de las arterias coronarias por si es portador de alguna lesión más.

La localización de las zonas más peligrosas dentro de las arterias, en lo que a la aparición de placas de alto riesgo se refiere, se centra en el origen o zonas próximas a éste tanto de la coronaria derecha, como de la descendiente anterior y de la circunfleja, es decir, de los 20-40 mm. proximales. Con esta información se facilita el área de búsqueda de las placas.

Si bien la técnica es joven en su aplicación, el doctor Calabuig se aventura a fijar que "una de las metas podría ser correlacionar diferentes parámetros de la placa y de su vulnerabilidad con análisis realizados en la sangre". Con esto, llegado el momento, se podría analizar la posibilidad de que existiera algún marcador que, sin necesidad de realizar las pruebas mencionadas (cruentas), desde el exterior con un simple análisis de sangre informaría de qué tipo de placas hay dentro y en qué grado de riesgo se encuentran. En definitiva, encontrar en la sangre un marcador de placas de alto riesgo o vulnerables.

El servicio de Hemodinámica del Departamento de Cardiología de la Clínica Universitaria de Navarra cuenta con la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), que ofrece una resolución superior en más de diez veces a las tecnologías actuales

Redacción, Pamplona.- La Clínica Universitaria de Navarra ha incorporado recientemente, y de manera pionera en España, la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), una nueva técnica para estudiar el interior de las arterias coronarias. La peculiaridad de esta técnica es que tiene una resolución de entre una y diez micras, mientras que la del eco intracoronario (IVUS) es de entre 100 y 300 micras.

Según informa este centro sanitario, la OCT consiste en una fibra óptica que emite mediante un rayo láser una luz próxima al infrarrojo que es capaz de visualizar y separar con nitidez los tejidos y de este modo medir el grosor de la cápsula fibrosa. La técnica, similar al IVUS, consiste en introducir una guía y realizar una retirada automática, pero deteniendo el flujo, ya que con sangre no se visualiza bien. En los dos meses de implantación de la técnica se han realizado más de 60 estudios con arterias coronarias proporcionando unas imágenes nuevas, hasta el momento desconocidas.

El estudio de las arterias coronarias se realiza actualmente mediante la inyección de contraste en el interior de ellas con la coronariografía. De este modo se visualiza la luz de la arteria y la estrechez de la misma. Con la incorporación hace años del eco intracoronario se aprendió que en algunas arterias de apariencia normal (con la angiografía) éste mostraba placas de ateroma que habían crecido hacia fuera de la luz (remodelado positivo). "El eco intracoronario detecta ese crecimiento, pero no lo estudia con profundidad", reconoce el doctor José Calabuig, director del servicio de Hemodinámica del departamento de Cardiología de la Clínica Universitaria. Igualmente, explica que con la OCT "somos capaces de visualizar con mayor nitidez el interior de la arteria coronaria, diferenciando entre los componentes de la placa y las diferentes partes del interior de la arteria, como si de un corte histológico en anatomía patológica se tratara".

La progresión de las lesiones por arterioesclerosis llevan a un estadío final de la placa de ateroma, cuyo paso siguiente, en algunos pacientes es que se rompa y, consecuentemente, se manifieste un síndrome coronario agudo. Esta placa de ateroma causante en la mayoría de las situaciones de este cuadro, se llama fibroateroma de cápsula fina; las placas están cubiertas por una cápsula fina que la separa del interior de la luz de la arteria. Conforme adelgaza se convierte en una placa de alto riesgo: el límite de grosor es inferior a 65 micras. "El IVUS no es capaz de aislar visualmente esta cápsula –que separa la placa de ateroma del interior de la luz- porque no distingue entre tejidos con tanta resolución. Nosotros lo que hacemos con esta herramienta es visualizar el interior de la arteria coronaria, ver con nitidez si está adelgazada la cápsula fibrosa". Un grosor de alrededor de 30 micras supone que se puede romper en cualquier momento.

Con el IVUS ya se podía detectar un remodelado positivo, es decir, hacia el exterior de la luz; hoy sabemos que éste siempre acompaña a placas de alto riesgo. "Hemos aprendido que el estrechamiento de la luz es la última manifestación de lo que está ocurriendo o de lo que ha pasado ya, durante años".

Asimismo, desde hace varios meses también ha incorporado la Clínica otra tecnología de estudio de imagen en el interior de la arteria coronaria; es la histología virtual, algo más extendida que la OCT, que sirve para conocer la composición de las placas de las arterias coronarias. Ésta cuantifica porcentualmente el core necrótico (una mezcla rica en lípidos y colesterol, con restos de hemorragias intraplaca). La histología virtual no muestra "el grosor de la cápsula, pero si el contenido de la placa, pudiendo distinguir entre un alto contenido lipídico, fibrótico y cálcico". El mayor porcentaje de core necrótico indica mayor vulnerabilidad. De este modo, el doctor Calabuig afirma que "la combinación de las dos técnicas es la herramienta más potente para poder estudiar el interior de las arterias coronarias, ya que no se evidencia con la coronariografía la realidad de lo que está pasando".

Otra aplicación que permite el uso de la OCT es "estudiar los diferentes comportamientos de los distintos stents, cuáles son menos restenóticos o más restenóticos". Hasta ahora, tras la implantación de un stent únicamente se podía emplear el IVUS para ver cómo había sido implantado. Ahora "puedo ver si está bien pegado a la arteria con mayor nitidez, ver el material estrujado de la placa tras ser implantado...", enumera el cardiólogo de la Clínica.

Principalmente, la técnica de reciente incorporación en la Clínica se puede realizar a un grupo de pacientes seleccionados de entre todos en los que está indicada una coronariografía: "Personas que han tenido un síndrome coronario agudo o que tienen factores de riesgo que le hacen susceptible de ser un paciente de alto riesgo, como pacientes diabéticos, por ejemplo".

La razón de que los primeros indicados para realizárseles una OCT combinado con una histología virtual sean pacientes que han sufrido un síndrome coronario agudo viene dada por la vulnerabilidad de éstos, ya que "son portadores en el 80% de las veces de placas iguales o parecidas a las que han provocado el infarto en una proporción de entre una y cinco placas". El 20% restante sólo habría tenido una placa rota. Así pues, a los pacientes que han sufrido un infarto se les puede tratar o curar de la mejor manera según cada caso, pero antes de darles el alta se puede estudiar el resto de las arterias coronarias por si es portador de alguna lesión más.

La localización de las zonas más peligrosas dentro de las arterias, en lo que a la aparición de placas de alto riesgo se refiere, se centra en el origen o zonas próximas a éste tanto de la coronaria derecha, como de la descendiente anterior y de la circunfleja, es decir, de los 20-40 mm. proximales. Con esta información se facilita el área de búsqueda de las placas.

Si bien la técnica es joven en su aplicación, el doctor Calabuig se aventura a fijar que "una de las metas podría ser correlacionar diferentes parámetros de la placa y de su vulnerabilidad con análisis realizados en la sangre". Con esto, llegado el momento, se podría analizar la posibilidad de que existiera algún marcador que, sin necesidad de realizar las pruebas mencionadas (cruentas), desde el exterior con un simple análisis de sangre informaría de qué tipo de placas hay dentro y en qué grado de riesgo se encuentran. En definitiva, encontrar en la sangre un marcador de placas de alto riesgo o vulnerables.

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