El 30 por ciento de los pacientes que acude a Urgencias debería recurrir a otro servicio asistencial
Urgencia no es sinónimo de prisa. Esta es la idea que debe calar entre los ciudadanos que consideran el servicio de Urgencias del Hospital Donostia como el lugar más adecuado para calmar todos sus males. Después de que el consejero de Sanidad del Gobierno Vasco reprochara hace unos días el mal uso que algunos pacientes hacen de este servicio esencial, los directamente implicados en la atención recuerdan que existe una completa red de servicios de atención en todo el territorio, con centros de salud, médicos a domicilio o atención continuada, a la que hay que recurrir si el caso no es urgente.
Así lo explica el jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Donostia, Pablo Busca, quien asegura que de los 240-250 pacientes que diariamente atraviesan las puertas automáticas de la entrada, un 30 por ciento no padece una sintomatología urgente. 'De hecho, algunos han pasado varios días en casa antes de venir', indica. Este mal uso, achacado al desconocimiento de algunos y a la comodidad de otros, 'consume recursos y evita que la atención a los 'urgentes' sea mejor'. A pesar de este trabajo extra, el servicio de Urgencias del Hospital Donostia cuenta con el único certificado de calidad otorgado en todo el Estado por la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias.
El diploma, no obstante, no evita las quejas que, según Busca, 'normalmente provienen de quienes más utilizan el servicio'. Por ejemplo, 'tenemos una de un chico de 21 años que se quejaba de que tardamos tres cuartos de hora en atenderle', dice sonriendo. 'Algunos piensan que somos médicos 'de prisa', que vamos a 180 por hora, pero no, somos médicos de urgencia, que es totalmente distinto', asegura el responsable desde hace tres años del servicio unificado de este hospital.
Protocolo de actuación
Sean 250 o 300 los pacientes que acudan a Urgencias, el protocolo de actuación delimita perfectamente la atención. 'Nada más entrar, el paciente es recibido por un celador. Tras dejar sus datos en admisión, un médico se encarga de evaluar la gravedad del caso y de establecer la prioridad que necesita', explica Busca. 'Esto no consiste en coger un ticket y esperar el turno', recuerda, 'siempre se priorizan los casos según su urgencia'.
En concreto, explica que 'tenemos tres áreas de atención y cinco niveles de gravedad. El primero (P1) es atención inmediata, el segundo en menos de media hora, el tercero en menos de una hora, el P4 en menos de 2 y el P5 en menos de tres horas' y asegura que 'el porcentaje de cumplimiento de los dos primeros es del 100 por ciento y el de los otros del 90 por ciento', por lo que quejas como las de antes no les preocupan en exceso.
'Esta es la única forma de que se puedan atender todos los casos', dice el jefe del servicio, quien asegura que el 60 por ciento de ellos pertenece al cuarto nivel de urgencia. 'Parece que a algunos pacientes les entran las prisas sólo al llegar aquí, porque antes igual han estado varios días en su casa sin ser atendidos', dice.
Los politraumatismos a raíz de accidentes de tráfico o laborales, los infartos o los intentos de suicidio son algunas de las dolencias más graves que a diario pasan por Urgencias. 'Tenemos 10 ó 12 casos de P1 cada día', señala Busca, quien detalla que de cada 100 pacientes atendidos 19 quedan ingresados.
Consulta telefónica
A las puertas de iniciarse la temporada invernal, 'más ajetreada que la veraniega, sobre todo por la incidencia de la gripe y por las descompensaciones en las personas mayores', el jefe del servicio de Urgencias quiere 'concienciar' a los guipuzcoanos sobre la necesidad de 'respetar las reglas del juego' de la red sanitaria.
'En la parte posterior de las tarjetas individuales sanitarias aparece un número de Urgencias, en el que un médico asesora sobre el medio de atención más adecuado en cada caso. Quien no tenga la tarjeta puede recurrir también al 112', explica Busca, que a pesar de todo reconoce que es difícil enseñar ahora a un adulto a cambiar sus hábitos de comportamiento.
'Con esto se evitan, por ejemplo, traslados innecesarios de gente mayor, que podría ser atendida en su casa, o consultas de pacientes con heridas o síntomas leves que pueden recibir atención en otros centros. Nosotros somos especialistas de Urgencias, no en traumatología, neumonía o cardiología, por lo que aquí no se hacen más que las pruebas más básicas', indica.
El que debería ser el último recurso a utilizar, se ha convertido para algunos en su primera opción de consulta. 'Tenemos a unos 70 pacientes habituales que consumen 900 urgencias al año', explica. 'Incluso nos ha venido gente a pedir segundas opiniones médicas, a que valoremos a pacientes que están en su casa o por algún dolor de larga duración que llevan sufriendo durante días', pone como ejemplo. Reducir este mal uso es ahora uno de los retos de Osakidetza, desde donde advierten de que 'recurrir a Urgencias para ahorrar tiempo o para saltarse las listas de espera, es una mala decisión'. Educación, sensibilización son palabras que brotan de boca del jefe de este servicio, que cubre a una población de 700.000 habitantes y atiende 100.000 casos al año.