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La depresión y el estrés laboral se ceban en los médicos de Urgencias
La presión y el continuo contacto con la muerte elevan notablemente el número de bajas por enfermedad cardiovascular y psiquiátrica ·· CESM reclama para el colectivo la reducción de jornada y el adelanto de la jubilación
En los servicios de Urgencias no hay tiempo para cruzarse de brazos. El trabajo de noche, la presión y el continuo contacto con la muerte y la catástrofe convierten a este colectivo profesional en uno de los más afectados por el donominado síndrome del quemado (burnout) y los cuadros depresivos y de ansiedad. Francisco Aramburu, presidente de la Sociedad Gallega de Medicina de Urgencias (Semes-Galicia) constata la elevada prevalencia de la enfermedad psiquiátrica en los motivos de baja laboral de médicos urgenciólogos, así como el agravamiento de patología cardiovascular, con numerosas muertes por infarto de miocardio y síndrome coronario.
Las particularidades del trabajo en un servicio de Urgencia motivan la mayor parte de las demandas que los sindicatos presentan en mesa sectorial a la Consellería de Sanidade. Hoy, toca presentar alegaciones al borrador propuesto desde el departamento de María José Rubio.
Adelantar cinco años la edad de jubilación (a los 60) y, previamente, conseguir también cinco años antes (a los 50) la excepción del trabajo en horario nocturno son algunas de las propuestas encaminadas a contrarrestar la presión de años de servicio. Arturo González, delegado del sindicato médico CESM en Ourense y secretario de Relaciones Profesionales de Semes-Galicia, presentará a la mesa alegaciones "ambiciosas", encaminadas a "crear unas condiciones de trabajo suficientemente atractivas para que los urgenciólogos puedan plantearse una carrera profesional con continuidad en su servicio".
"No es una cuestión retributiva sino de calidad de vida", explica Arturo González que, además de la amenaza de enfermedad coronaria y depresiva, señala el alto nivel de rotación en estos equipos. "Las condiciones de trabajo son tales que la gran mayoría aprovecha todas las oportunidades a su alcance para buscar destino en la Atención Primaria", indica el delegado de CESM.
La reunión de la mesa, que ya fue postergada dos veces en el mes de octubre, abordará la reducción de la jornada ordinaria anual de 1.650 a 1.430 horas, que implicaría unas 30 semanales.
Pero el recorte de horas implica la necesidad de contratar más profesionales en unos servicios hoy ya colapsados. Para subsanar este problema, la propuesta de Sanidade aboga por añadir una jornada complementaria que, sumada a la ordinaria, pudiese, según las necesidades de cada gerencia, llegar hasta 48 horas semanales.
CESM, explica Arturo González, demandará que en ningún caso se superen las 40 y tratará de mejorar la retribución prevista por Sanidade para esas horas complementarias. La fija en 16 euros, "casi la mitad" de la hora convencional, dice González.
SATURACIÓN
80 profesionales
Según las estimaciones de Semes-Galicia, los servicios de Urgencias del Sergas precisan más de 80 profesionales nuevos para garantizar la atención. La oposición anunciada sólo contempla 33 . |