"La reanimación cardiopulmonar en el hospital es un reto que todavía tenemos que solucionar. Hasta hace poco no había directrices y si cada vez hay más soluciones es por iniciativa de los propios profesionales, porque desde la Administración no se había actuado en este sentido", señala Tomás Toranzo, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes). Toranzo matiza que esta carencia no es generalizable y depende del hospital y del servicio: "No falta este tipo de atención en la UVI o en cardiología, pero sí puede suceder en ginecología y traumatología, por ejemplo".
La Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc) denunció las deficiencias en la atención intrahospitalaria con motivo de la elaboración de un documento de trabajo en el que proponía la creación en los hospitales de equipos médicos de emergencias capaces de actuar con rapidez .
Entre las medidas emprendidas por los profesionales, Toranzo destaca el Plan Nacional de Reanimación Cardiopulmonar y el Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar, integrados por varias sociedades científicas y creados para la creación de protocolos y la mejora de la formación.
En todas las plantas
Además, "las sociedades estamos colaborando con las comunidades autónomas", indica Toranzo, quien pone como ejemplo los avances realizados en Castilla y León. "En el Hospital Universitario de Salamanca hemos desarrollado un sistema global, que incluye un carro de parada cardiaca en cada planta para garantizar llegar al paciente antes de los cuatro minutos recomendados", explica el representante de Semes en Castilla y León, Nicador Sampico.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad ha asegurado que está desarrollando estrategias para mejorar la atención a la parada cardiaca. Como ejemplo señala el Plan de Cardiopatía Isquémica, aprobado por el Consejo Interterritorial en junio y que establece acciones concretas de mejora.
Protocolos autonómicos
En su preocupación por los efectos adversos (otro de los cometidos que asumirían los equipos de urgencias propuestos por Semicyuc), las autonomías desarrollan protocolos internos. La última en hacerlo ha sido Andalucía, que aprobó en noviembre la Estrategia para la Seguridad del Paciente. Según un estudio de la Administración, la incidencia en 2005 de los efectos adversos derivados de la hospitalización fue de un 6,93 por ciento de media, siendo del 7,87 por ciento en los servicios médicos y del 6 en los quirúrgicos.