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LAS AMBULANCIAS SE QUEDAN SIN CAMILLAS PORQUE SE
UTILIZAN EN SERVICIOS DE URGENCIAS
El hospital
Meixoeiro y el Montecelo aplazan intervenciones quirúrgicas para
disponer de camas ante la afluencia de
pacientes.
Los
servicios de urgencias de los hospitales gallegos están saturados y
la situación de colapso es tal que ha obligado al Sergas a suspender
intervenciones quirúrgicas en el hospital Meixoeiro de Vigo y en el
Montecelo de Pontevedra para poder disponer de camas libres, según
denuncian trabajadores y enfermos. La Consellería de Sanidade admite
que existe "saturación", sin embargo, considera que "no llega a ser
alarmante". Los problemas son especialmente importantes en las
ciudades de Vigo, Pontevedra y A Coruña, cuyos hospitales atienden
al grueso de la población gallega. Las causas que explican el
colapso son de diverso tipo. Entre ellas destaca la falta de
recursos, tanto humanos, como materiales y de espacio, tal y como
admite el propio Sergas. Otro de los factores clave es el aumento de
pacientes. Aunque es un incremento que se repite cada año durante
esta época, el personal sanitario denuncia que los centros siguen
sin estar preparados. La razón de esta mayor afluencia es que se
reagudizan las enfermedades crónicas después de los excesos de las
fiestas de Navidad. Además, los accidentes de tráfico también tienen
su parte de culpa. El frío de la temporada incrementa los casos de
gripe, afecciones de garganta y resfriados, y los ciudadanos se van
directamente a las urgencias hospitalarias para evitar la lista de
espera en los centros de atención primaria, según explican los
propios médicos. El problema estalla en los servicios de
urgencias de los hospitales, pero facultativos, sindicatos y
políticos coinciden en que el origen está en las deficiencias del
área de Atención Primaria, donde escasea personal y más estos días,
bien por vacaciones o por bajas de enfermedad que no se cubren en su
totalidad. El resultado final es que los servicios de urgencias
baten récords de ingresos y de horas de espera para atender a los
pacientes, tal y como ocurrió ayer en el Meixoeiro de Vigo. Las
situaciones de denuncia son múltiples: Enfermos en camillas en los
pasillos porque no hay camas en las otras plantas del hospital en el
Juan Canalejo, o boxes con capacidad para un paciente que terminan
acogiendo a tres personas en Pontevedra, donde también hubo
ambulancias sin camillas porque éstas se usaban en el hospital.
Otras quejas de médicos, enfermeras y familiares de enfermeros
son que los doctores examinan a los pacientes en un tercio del
espacio habitual, como ocurre en el servicio de urgencia de A Coruña
o en Pontevedra, donde a las habitaciones de hospital con dos camas,
se les ha añadido una tercera para dar entrada a más
enfermos. Una de las situaciones más alarmantes se reproduce en
el hospital Juan Canalejo, donde los trabajadores de urgencias
denuncian "la situación caótica e insostenible" y exigen soluciones.
Sin embargo, desde la dirección sólo se admite "una actividad
asistencial muy alta". El lunes esperaban en camillas en urgencias
60 pacientes para ser ingresados, ayer sólo se logró cama en planta
para diez, y seguían esperando cincuenta. Por otra parte, en el
hospital de O Salnés, el dos de enero atendieron a 159 pacientes en
urgencias, una cantidad anormal para el centro. Ayer, la situación
había mejorado, pero la afluencia de enfermos seguía siendo mayor de
lo habitual, lo que obligó a examinar a dos pacientes por box. En el
Clínico de Santiago, la dirección confirmó que las urgencias superan
la media habitual, pero no en exceso y no suponen
problemas.
| El Meixoeiro
desvía pacientes y los enfermos aguardan hasta nueve
horas para ser atendido |
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El hospital Meixoeiro suspendió
operaciones quirúrgica previstas para ayer para que no
ingresaran en planta nuevos pacientes, y así dar cabida
a los que ya esperaban en los boxes de urgencia,
inutilizando este servicio. Además desvió enfermos al
hospital privado de Fátima. Pese a ambas decisiones,
el servicio de urgencias del centro vigués continuó
saturado. Hubo pacientes que esperaron hasta nueve horas
hasta ser atendidos por un doctor, reconocía uno de los
tres facultativos que cubre el servicio. Ayer hizo un
turno de doce horas, examinó a "unos 60-70 pacientes", y
sólo paró "diez minutos para comer un bocadillo". "La
situación es infrahumana, haces un esfuerzo
extraordinario, y aún así te vas para casa con la
sensación de que no has atendido bien a tus paciente",
admitía. La sobresaturación de urgencias del
Meixoeiro no es nueva, se repite "desde antes de
Navidades" y el personal siempre ha sido escaso, explica
el mismo médico. La dirección del centro admitía que
a las siete de la tarde de ayer ocho pacientes esperaban
en urgencias una cama en planta. Oficialmente, informaba
de que el servicio de urgencias atendió el lunes 205
enfermos, cuando la media habitual son 150, y 24
hubieron de ser ingresados en planta. En el hospital
Xeral de Vigo, según fuentes también oficiales, las
urgencias fueron menores que la media anual: 338 frente
365. Cuarenta y dos terminaron ingresando en
planta.
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| Ocho
días esperando una cama en
Pontevedra |
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Treinta y ocho pacientes, alguno
desde el pasado dos de enero, esperaban ayer en el
complejo hospitalario de Pontevedra en la sala de
observaciones a que se le diera una cama en
planta. Éste es un caso más que refleja "el
colapso y el caos" que denuncia el comité de
centro del CHOP, y que la dirección se niega a
admitir. Sólo reconoce "un exceso de enfermos" y
que "las condiciones hosteleras son malas, pues
ojalá pudiera haber una cama para el paciente en
cuanto llega". "El trato y la calidad médica no ha
bajado", sostenía el número dos del CHOP, José
María de Lis. Personal sanitario denuncia que
ayer a las tres del mediodía se quedaron sin balas
de oxígeno, y que, a las cinco de la tarde, tres
ambulancias con pacientes aguardaban a la entrada
del centro porque no tenían donde dejar a sus
enfermos. También se quejan de que están
soportando una carga de trabajo tres veces
superior a la
normal.
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Los
ingresos nocturnos se duplicaron en
Ourense
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Los servicios de urgencias del
complejo hospitalario de Ourense vivieron ayer y
el lunes dos de sus jornadas de máxima
saturación, con picos de más de 320 pacientes
por día, debido en buena parte al aumento de
problemas respiratorios y descompensaciones de
enfermedades crónicas en enfermos de avanzada
edad. La mayor avalancha se produjo de
noche. Lo norma es atender a sesenta pacientes,
y en la noche y la madrugada del martes se
contabilizó el paso por el servicio de hasta 120
enfermos.
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