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11 de Enero, 2007, 18:30
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El Sergas reconoce la saturación de las urgencias «en algún centro»
Los responsables de hospitales de la provincia coruñesa
garantizan la atención sanitaria para «urgencias extremas y emergencias». En
Vigo se pondrá en marcha de forma iminente un nuevo módulo en el Xeral-Cíes. La directora
provincial del Servicio Galego de Saúde (Sergas) en A Coruña, Pilar Mata, ha
reconocido que se han producido estos días «problemas puntuales de
saturación en algún centro» de esta provincia, pero ha subrayado que se
han tomado las «medidas oportunas» para que la situación mejore. No obstante, ha
indicado que la asistencia sanitaria está «garantizada» y
que las «urgencias extremas y emergencias» son atendidas en primer lugar. En
rueda de prensa junto a los gerentes de urgencias y atención primaria de la
provincia, Mata ha puntualizado que estos «picos» de demanda asistencial «no han
generado la suspensión de ningún tipo de actuación programada». De esta forma,
ha comunicado que están funcionando con «total normalidad» las agendas de
intervenciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas. Ha admitido que se ha vivido
una «situación un poco complicada que ha generado dificultades a la población»
pero ha confiado en que las medidas adoptadas conlleven «una mejora en próximas
fechas». Asimismo, sostiene que todos los años se produce un aumento de la presión asistencial en el invierno y ha esgrimido
que desde el 20 de diciembre se ha registrado el mismo número de atenciones en
urgencias que en los últimos tres años. Picos de
atención El gerente del Complejo Hospitalario Universitario
de Santiago de Compostela (CHUS), Jesús Caramés, ha argumentado que existen cada
año dos «picos importantes» de demanda, uno en agosto debido a la afluencia
turística y otro en invierno, entre diciembre y febrero, por causa de las
gripes. Caramés ha dicho que el nivel de urgencias atendidas es similar todos los años, con «oscilaciones muy pequeñas», y razonó
que «no hay que asustarse por los picos» ya que, como señaló Mata, esos días se
aumentan los recursos humanos y se aprovecha al máximo el número de camas.
En el caso del Complejo Hospitalario Juan Canalejo su gerente, Luis Vicente,
ha afirmado que se han registrado estos días 55 altas diarias en el centro pero
que, gracias a una «implicación clara y decidida» de los profesionales del
servicio, se ha «reducido sensiblemente» el número de camas necesarias. Luis
Vicente ha recordado que sólo en torno a un 20 por ciento
de las urgencias atendidas precisa ingreso hospitalario, por lo que
convino en que «falta explicar más dónde tiene que ir» un enfermo para ser
tratado.
La falta de médicos y de espacio satura los servicios de urgencias
Durante estos días ha habido esperas de 20 horas y usuarios
aguardando en el suelo por una cama
Los servicios de
urgencias de los hospitales gallegos están saturados, hasta el punto de que en
esta afirmación coinciden pacientes, médicos y la propia Administración. Esperas
de hasta veinte horas o 60 enfermos esperando por una cama son algunos de los
ejemplos que se vivieron estos días en la sanidad gallega. Los hospitales de
Vigo, Pontevedra y A Coruña están sufriendo los mayores atascos, debido sobre
todo al déficit de infraestructuras. El director xeral de Asistencia
Sanitaria, Julio Villar, reconoce que ese es el problema principal, ya que los
espacios reducidos provocan que sea difícil aumentar la plantilla. De todas
formas, el responsable del Sergas recuerda que entre un 60 y un 80% de las
urgencias podrían atenderse en atención primaria, y señala que cuando se
solucionen los problemas de infraestructura habrá que revisar el incremento del
personal. Los sindicatos tildan tanto la plantilla como las instalaciones de
urgencias de obsoletas. Arturo González, de la Confederación Estatal de
Sindicatos Médicos, recuerda que la demanda asistencial ha crecido más de un 30%
en los últimos diez años, y la plantilla se ha quedado estancada, con 220
médicos fijos y entre 80 y 100 interinos y contratados. Esta confederación
estima que se precisan entre 150 y 200 nuevos doctores en urgencias para
adaptarse a la demanda.
La situación por provincias
Por hospitales, las provincias de A Coruña y Vigo se llevan la
peor parte, pero las esperas y los colapsos se suceden en casi todos los
servicios de urgencias. En Lugo la peor jornada fue la del lunes, ya que, según
fuentes sindicales, se agotaron las camas y los pacientes tuvieron que
permanecer en camillas. La elevada demanda se debe a la época del año, en la que
coinciden muchos problemas respiratorios, sobre todo para una población tan
envejecida como la de la provincia.
Además, muchos asegurados recurren a
urgencias porque los médicos de cabecera están demorando las citas, en algunos
casos hasta casi una semana. En este servicio permanecían ayer numerosos
pacientes fuera de los boxes de atención, la mayoría esperando las altas de las
plantas de hospitalización para ocupar una cama.
Tapón y más
esperas
En el complejo hospitalario de Pontevedra se vivió ayer
la tercera jornada de saturación, según los sindicatos. Desde el lunes, una
treintena de pacientes están ingresados en el servicio por falta de camas en
planta, lo que provoca un tapón que alarga las esperas. La situación llegó a ser
tan caótica en los últimos días que llegaron a coincidir en la puerta de
urgencias hasta tres ambulancias que no podían dejar a sus usuarios por falta de
espacio para atenderlos. Incluso se dio la orden de instalar camillas en la sala
de espera. La saturación es habitual desde hace años a falta de la ampliación
del hospital. En Ourense el escenario era más favorable, aunque el lunes los
centros hospitalarios recibieron a 320 pacientes cuando la media es de 233. Ese
aumento de la demanda provocó demoras de hasta siete horas. La situación en
el complejo Juan Canalejo, en A Coruña, alcanzó su punto más crítico el lunes,
cuando se atendió en urgencias a 525 personas y llegaron a coincidir en el
servicio 60 pacientes pendientes de cama en planta en un recinto al límite de
ocupación. Esta situación ha llevado a la junta de personal a convocar una
concentración el día 15 y una manifestación de la plantilla del complejo Juan
Canalejo el día 25. En Vigo se vive la situación más crítica, con diez días
de saturación y esperas en los últimos días de hasta veinte horas. En algunos
casos los pacientes tuvieron que ser atendidos en los pasillos, y en otros
quedaron tendidos en las salas de espera e incluso en el suelo mientras
aguardaban por una cama. El propio gerente reconocía que esto se debe a que el
hospital tiene una capacidad tremendamente limitada.
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"ATENCIÓN SANITARIA INICIAL A MÚLTIPLES VÍCTIMAS. Las claves de la medicina de
catástrofes"
Dr.
Cesáreo Álvarez Rodrígrez
Obra recomendada por SEMES GALICIA
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