La noche más crítica de Urgencias
En directo | Saturación en el centro hospitalario
? Miguel lo sentaron en una silla de ruedas cuando llegó a
Urgencias, a eso de las nueve de la noche del domingo. Son las tres de la
madrugada del lunes y ahí sigue, en la sala de espera, acompañado por su
cariacontecida madre, a la espera de que le entreguen los resultados de las
pruebas, que una hora después confirmarán que padece neumonía, pero que se puede
ir para casa. Está impaciente este paciente, como la mayoría de los sufridores
aquí reunidos. Estamos en la madrugada del lunes, el día en el que las Urgencias
del Juan Canalejo batieron su récord de visitantes, más de medio millar.
Miguel tiene sobrados motivos para acudir a este servicio, pues ha
sufrido una urgencia. No todos pueden decir lo mismo. Por ejemplo, el tipo que
han situado a su lado, también en silla de ruedas. Aún le dura el colocón. No
sabe ni a qué hora llegó. Apestaba, así que las enfermeras le quitaron su ropa,
lo ducharon y le pusieron el vestuario de enfermo. «Mira, ahí están, cruzadas de
brazos», articula el moquiñas , que no distingue a la mujer que da
paso en la ventanilla (ahora cruzada de brazos) de las doctoras. Razones para
quejarse, pero de él, tendrían los otros pacientes, y no lo hacen. Y la doctora
que lo atendió, que lo sorprendió en una las clínicas de Observación mientras
apuraba una cerveza que pasó oculta en el bolsillo de su cazadora.
Alcoholizados
En estado catatónico también se
encuentra un inmigrante sudamericano. Duerme sobre la silla de ruedas mientras
aguarda turno a las puertas de una sala de observación. Una doctora le pregunta
su nombre. A la decimoquinta vez (no es una exageración), se lo dice. Veinte
preguntas después, todavía no ha logrado averiguar dónde vive.
«Es un
clásico de Urgencias. Nos vienen cantidad borrachos que lo que tendrían que
hacer es ir a dormir la moña a su casa», explica un doctor. Este sector beodo
colabora a la saturación de un servicio concebido para atender casos como el de
esta abuela de Cabana que acaba de sufrir una angina de pecho. Naturalmente,
tiene preferencia, y ha sido atendida con rapidez y eficiencia, según confirman
sus familiares. Se tendrá que quedar aquí, el problema es dónde. Seguramente en
una de clínicas de Urgencias en teoría destinadas para Observación. De hecho,
están habilitando una de estas estancias. «¿Traigo enfermos para aquí?», le
pregunta una celadora a otra, señalando una de las clínicas, en la que hay tres
camas. «Espera, que las sábanas aún no están puestas, que no he tenido un
minuto», le contesta.
Enfermos en los pasillos
A
estas horas, las tres y media de la madrugada, cuatro clínicas y dos salas de
espera de Urgencias están ocupadas por ingresados. «Mientras, este edificio está
medio vacío. ¡Si hay plantas enteras desocupadas!», se queja una trabajadora.
Mientras, hay enfermos en camilla en los pasillos, aguardando lecho...
Y
sigue llegando gente apurada por una teórica urgencia. Curioso, entre las siete
de la tarde y las nueve de la noche (o sea, justo a la hora del partido
Deportivo-Real Madrid) llegó menos. «Lo del fútbol se sigue notando, no tanto
como antes, pero se nota. Mientras se juega un partido importante a nadie le
duele nada. Justo cuando acaba, sí», apunta un médico futbolero que se ha
quedado sin ver el duelo de Riazor. «¿Jugó Valerón?», pregunta.
Un
paciente con una fuerte contractura en la espalda confiesa que lo suyo tampoco
es para tanto. «Pero así a lo mejor me hacen una radiografía ya, y no tengo que
esperar dos meses por el especialista». Probado queda que las eternas listas de
espera también colaboran a la saturación Urgencias.
Buen
trato
El borracho sorprendido con una cerveza en el bolsillo
sigue protestando. Se considera maltratado. Los pacientes serenos le quitan la
razón. «Los médicos hacen lo que pueden o más. A mí me han atendido unas chicas
muy riquiñas. El problema es que son pocos médicos, muchos pacientes y hay poco
sitio», apunta Javi, que, aquejado por una neumonía, llegó a las once de la
noche del domingo y abandona el hospital, correctamente atendido, a las cuatro
de la madrugada del lunes, la jornada en la que Urgencias hizo historia e
histeria.