Los médicos afirman que Urgencias lleva tres años saturado
Critican la respuesta de la administración y aseguran que
necesitan espacio y personal
Reclaman que no se utilice el servicio como una planta más de
hospitalización
«El Sergas dice que los recursos son limitados y que esto no es
chicle; lo que lleva siendo chicle muchos años es el Juan Canalejo y su servicio
de Urgencias». Así de contundente se mostraba ayer un portavoz de los médicos
que atienden las emergencias que llegan al centro coruñés, que aseguran que «es
indignante la respuesta de la administración, tratando de achacar todo el
problema a los pacientes».
Aunque el número de enfermos ha disminuido en
los últimos días, «Urgencias lleva al menos tres años saturado -aseguran-, lo
que pasa es que dentro del caos habitual, lo del lunes (se atendió a 525
personas entre el Materno y el Canalejo) fue el acabose». Según los médicos, las
soluciones aportadas para lo que el Sergas asegura se trata de un problema
puntual «son un parche, dentro de dos días, volveremos a estar igual, esto no es
un pico anecdótico, aquí estamos siempre a tope, al 120%», insisten.
Para el colectivo de trabajadores, el mayor problema del servicio
coruñés radica no sólo en la falta de espacio, sino en que el disponible se
encuentra habitualmente bloqueado por los pacientes que deben ingresar y se
encuentran a la espera de cama. «Urgencias funciona muy a menudo como otra
planta de hospitalización del centro, o incluso como planta y media, porque se
ocupa toda Observación e incluso salas de espera y clínicas con enfermos que
deberían estar en otras plantas pero se quedan aquí a veces durante dos y tres
días».
La plantilla asegura entender que puntualmente algún paciente
tenga que permanecer unas horas a la espera, pero no comprende que «sea una
práctica normal desde hace años». Denuncian que el hospital no ha aumentado en
capacidad frente a una demanda que crece constantemente y creen que las obras
proyectadas para ampliar Observación «sólo servirán para que al menos no tengan
que estar pacientes en los pasillos». Confiesan sentir muy a menudo frustración
por las condiciones «tercermundistas, sin intimidad alguna y la más mínima
dignidad» en las que se encuentran los enfermos.
La plataforma
de médicos asegura que, en la actualidad, para poder prestar una
asistencia «razonable», se precisan una docena de clínicas disponibles
permanentemente para ver a los enfermos, lo que, sostienen «no exigiría un
aumento de plantilla tan exagerado: médicos por el momento nos arreglaríamos,
pero necesitamos al menos un par de enfermeras más y de auxiliares y un celador
por turno, pero no como refuerzo puntual, sino permanente».
Obras
«faraónicas»
«Llevamos años diciendo que este hospital se ha
quedado pequeño y proyectan una ampliación para preparar al Canalejo para el
2025 que ya se queda corta ahora; a lo mejor -añade el portavoz- hay que dejar
de hacer menos pirámides, porque la cultura no necesita ciudad, y pensar más en
lo que importa».
Además de reconocer que es necesario mayor educación
sanitaria y establecer mecanismos para, de alguna forma, filtrar el número de
pacientes que llegan al hospital y mejorar la asistencia de urgencias en otros
niveles sanitarios («antes necesitaban el volante del médico de cabecera»,
recuerdan), los trabajadores creen que resolver el problema exige otras
actuaciones. Entre ellas, enumeran «reducir listas de espera de un año en
consultas externas», que no existan demoras en los centros de salud, los médicos
de primaria tengan mayor capacidad resolutiva facilitándole la petición de
determinadas pruebas, y, por supuesto, «mejorar la organización en el propio
hospital; no estamos diciendo que no se nos exija, tenemos que apretarnos los
tornillos todos un poco, pacientes y trabajadores».