Los pacientes crónicos vuelven a saturar las urgencias del hospital
Hasta 60 enfermos se acumularon ayer en el Clínico
en espera de una cama donde ingresar
Algunas personas pidieron alta voluntaria y muchas
firmaban para exigir más medios
La unidad de urgencias del Clínico tenía a primera hora de la
mañana de ayer sesenta personas en sus dependencias que estaban a la espera de
una cama para ingresar. Es una cifra muy elevada, más que los últimos días,
aunque desde principios de año la jornada comienza con alrededor de medio
centenar de enfermos en demanda de espacio para quedar internados. En Santiago
no se alcanzó el exceso de demanda de otras ciudades gallegas esta semana «aínda
que lle chegou ben», según manifestaba ayer un trabajador de urgencias.
A mediodía aún había 30 personas a la espera de una cama, y por la tarde
la cifra se redujo a 19 y se había conseguido lugar para todos, aseguraba la
gerencia.
Por la puerta de urgencias del Clínico entraron ayer 407
personas, de quienes 327 eran adultos y el resto pacientes pediátricos y
ginecológicos, según datos del propio hospital. Se trata de una cifra muy
elevada, pues si se suma la atención del Punto de Atención Continuada (PAC, que
atiende las urgencias de atención primaria, también frente al servicio del
Clínico) supone superar las 500 demandas de asistencia en el día.
El
colectivo más preocupante de quienes presionan para ser atendidos son las
personas de edad avanzada. Se trata de enfermos crónicos, mayoritariamente con
problemas cardiorrespiratorios, que presentan un estado de gravedad y necesitan
quedar ingresados. Además, los últimos días también se presentaron varios casos
de problemas digestivos, diabéticos descompensados y pancreatitis que exigieron
asimismo especial atención.
La mayor demanda fue de casos con problemas
médicos, que no necesitaban intervención quirúrgica.
La acumulación de
personas en urgencias provocó esperas de varias horas para recibir atención. La
situación llegó a ser tan desesperante, que algunas personas por la tarde
solicitaron el alta voluntaria, al ver cómo transcurría el tiempo sin que les
llamasen, por la acumulación de pacientes.
La unidad se encontraba
desbordada y el personal trataba de contener las protestas de algunos pacientes
que no entendían por qué no les pasaban para consulta. Los cubículos se
encontraban completos y a media tarde ni siquiera había sillas para que se
pudiesen sentar toda las personas que demandaban asistencia.
Entre
quienes estaban, se recogían firmas para demandar más personal, espacio y medios
de este servicio, pues tal como está ha quedado insuficiente para atender la
demanda. Cuando se inauguró el Clínico, en 1999, se preveían una afluencia media
de poco más de 300 urgencias diarias, cifra superada en más del 50% en jornadas
como la de ayer.