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EL ANÁLISIS
Urgencias
(Firma: |
JAVIER CARRO |) La Voz
PERPLEJIDAD y estupefacción tras las declaraciones de un
responsable de la Sanidad gallega: «Los culpables de la saturación de las
urgencias son los pacientes». Sin embargo, los médicos han puesto el dedo en la
llaga y acusan a la consellería de falta de personal y ausencia de
planificación. Las declaraciones del portavoz del Sergas eluden
responsabilidades. ¿Qué se quiere sugerir, que el problema lo causan los padres
que acuden a urgencias con el niño que se pone malo? No es de recibo que los
políticos intenten trasvasar sus incapacidades a los pacientes que los mantienen
con sus impuestos. ¿No habría que replantearse la elección entre la ciudad
faraónica de Gaiás y la construcción de nuevos hospitales? ¿Qué opinarían los
contribuyentes? ¿Por qué no se hace un debate público entre Touriño, Quintana y
Feijoo al respecto? Los picos de las urgencias se producen todos los años;
el problema es no haberlos previsto con la llegada del invierno. Si a ello se
suma que el bipartito está escatimando recursos para los profesionales
sanitarios y financiación para hospitales, el resultado de la ecuación es que
Galicia genera las mayores listas de espera del país y que los gallegos son los
más insatisfechos con su sistema sanitario. Los sufridos pacientes no van a
urgencias a ver a George Clooney, sino porque confían en el excelente personal
médico y de enfermería que -en muchas ocasiones- con falta de medios y
equipamiento hacen un alarde de profesionalidad en unas condiciones inferiores a
la mayoría de las regiones de España o Portugal. El colapso de las urgencias se
resolvería con cuatro pasos: el primero, voluntad real del Ejecutivo gallego
para cambiar las cosas; el segundo, más recursos para el sistema; el tercero,
planificando de verdad; y el cuarto, mejorando la gestión. El lío sanitario pone
muy en duda la capacidad de gestión de la Xunta. Basta hojear lo publicado por
La Voz el pasado jueves («la saturación del Juan Canalejo provocará una
concentración y una manifestación», «el gerente del Xeral de Vigo reconoce una
capacidad tremendamente limitada»¿). Otro diario calificaba ese mismo día al
CHOP de Pontevedra como un «hospital en guerra». Como si no formara parte del
Gobierno, el BNG ha dado un ultimátum. ¿Qué hará si no se soluciona el caos
sanitario? ¿Pedirá dimisiones? Mientras, los pacientes seguirán confiando en
sus médicos y utilizando las urgencias, porque son la respuesta más inmediata a
unos hospitales en la uci y a unas listas de espera que siguen esperando. ¿Hay
algo más urgente? |