URXENCIAS: ESTO NO ES UN CAPÍTULO DE HOUSE
«Vienen como a la peluquería»
No. No es la cola del pan ni el banco a primeros de mes. Es
Urgencias del Canalejo, escaso de espacio y personal y sobrado de enfermos y
esperas. Todos sabemos de qué va esta película. Y no por «House». Así es la
visión de Carmen Novo, coordinadora del servicio.
¿Educación? Claro que falta educación, pero no sólo sanitaria».
Habla Carmen Novo, coordinadora de Urgencias del Canalejo. «Todo lo que se ha
dicho de las esperas, del abarrote, de la crispación... es verdad, tanto los
usuarios, como las enfermeras y los médicos. Pero nada es nuevo, esto es lo que
es y, a veces, un caos». Con la perspectiva de décadas de servicio, cree esta
internista enganchada a la emergencia que también son verdad el mal uso —«a
algunos pacientes los conocemos todos, de día sí y día también»— e incluso el
abuso: «Hay quien cree que esto es la peluquería y te dice: “Cojo número y vengo
después”».
Aunque todo tiene su porqué, quiere pensar, y rechaza culpar
sólo al paciente. Es realidad que un hombre acudió 166 veces en un solo año
creyendo morir, como lo fue que la señora a la que le dolía la espalda desde
hacía ¡33 años! decidió que de esa noche, a las cuatro de la madrugada, no
pasaba. Y acudió al hospital. «Cuando le dijimos que cómo no había esperado a
otro día para ir a su médico de cabecera nos dijo: “E logo, ¿hoxe non é día?”».
Para ella, sí, claro está. Como para otros lo es «entrar pidiendo un TAC o
decirte que vienen a hacerse un chequeo o, simplemente, que se han pasado de
hora para llegar a casa y que lo más creíble es salir con un informe de
Urgencias, aunque diga que no tienen nada. ¿Quién no se cree que has estado
horas en el Canalejo?», se pregunta sin esperar respuesta.
Más allá de
la anécdota, Novo piensa que detrás del colapso repetido hay más: «No ha
cambiado tanto el número como el tipo de enfermo; hoy se llega casi a los 100
años con relativa facilidad», considera. Y son enfermos que necesitan más
cuidados. Ergo, más personal. «Más enfermeras, auxiliares y celadores» es la
primera petición. Para explicar la saturación de las emergencias, la doctora
suma el gran avance del 061, «vital para los accidentados, pero que ha puesto
una ambulancia a la puerta de cualquiera y a la mínima», y también las esperas
de meses en consultas. Así las cosas, clara y rotunda, la jefa de Urgencias del
Canalejo describe la marcha de un equipo en el que, a diferencia de otros,
«nunca podemos decir que no tenemos cama; acabamos funcionando como una planta
de hospitalización». Y sale la segunda demanda: «Sólo queremos nuestro espacio
para poder trabajar» en una unidad en la que, también a diferencia de otros,
nadie puede llegar más tarde de las ocho ni salir antes de las tres.
«Necesitamos implicación de todo el hospital y de todos», insiste.
Más
hospitalización a domicilio «podría aliviarnos mucho, sobre todo con pacientes
crónicos», opina, y llega hasta la agonía: «Antes a nadie se le ocurría traer a
alguien a morirse al hospital; ahora, tampoco quieren, pero las casas son
pequeñas, a lo mejor tienen niños... y no hay apoyos».
Veinte enfermos al día
En una jornada
laboral, a un médico le toca ver una media de veinte enfermos. Cuando no llega
una urgencia «de las de verdad» y se pasa el día tratando de salvarlo. «Nunca
nos curtimos —para los que los acusen de frialdad—, nos disgusta la muerte». Si
el supuesto urgente llega de noche «no tenemos triaje [otra reclamación] y
siempre hay el miedo a que entre todos, alguno esté grave; aquí —recuerda— hay
que tomar decisiones, y nos la jugamos a diario; todos tenemos algún paciente
que se ha muerto poco después de darle el alta».
Los enfermos cada vez
son más viejos, cada vez hay más que viven solos y que no tienen siquiera quien
les dé las pastillas. Y, claro, ingresan a la espera de... y se almacenan en
Urgencias. «Tienen derecho a una intimidad que no podemos darles», sigue
reivindicando.
Pese al abuso, pese a los, más que caraduras,
inconscientes o insolidarios, «no estoy tan segura de que sea bueno cobrar por
la atención médica». «Mira —cuenta Carmen Novo— un día de estos horribles, llegó
la hora de comer y servimos las bandejas. Un viejecito no la abría y le
preguntamos por qué no comía. “É que eu non teño as 1.500”, nos dijo señalando
la etiqueta. Lo que pensaba el hombre era que esa cifra que marcaba las calorías
del menú era el precio de la comida. No, no se puede cobrar si así se va a
desproteger a estas personas».
«Hay doctores que tiemblan la noche antes de
la guardia»
Martín Rubianes vive con el cronómetro a cuestas. Trabaja en
urgencias, donde todo el mundo está como él. Y más en Vigo, donde es el jefe de
servicio, el encargado de hacer que el engranaje del departamento de emergencias
más colapsado de Galicia cruja lo menos posible. Pero le cuesta, porque se
estrella cada día con la misma realidad de la que lleva años quejándose.
Denuncia la falta de medios y desidia institucional acumulada durante dos
décadas, que hace que en las urgencias del Xeral de Vigo hoy atiendan los mismos
doctores que hace veinte años, en un espacio concebido para 50.000 pacientes
anuales por el que hoy pasan 140.000. De ahí su estrés. Y el de sus compañeros.
«Hay doctores y personal de urgencias que tiemblan la noche anterior a entrar de
guardia, les cuesta dormir porque no saben si ese día tendrán 50 pacientes o
500. Y eso quema mucho. A veces te ves haciendo medicina de guerra», relata,
describiendo al tiempo el perfil preciso para sobrevivir en urgencias:
templanza, decisión, capacidad de sacrificio y paciencia, mucha paciencia.
Porque no se trata sólo de ponerse cada año delante de 8.000 pacientes,
como ocurre en Vigo, sino que además hay que hacerlo con mano izquierda
suficiente para evitar situaciones extremas. Como las agresiones, cada vez más
frecuentes. «Hay casos. Hemos tenido unos cuantos muy desagradables. Hace unos
meses diagnostiqué un tumor, un caso además que llevé con muchísimo mimo, pero,
pese al esfuerzo, tuve un problema importante con la familia. A los cinco días
el paciente murió y la familia vino a pedirme disculpas, algo reseñable porque
es una excepción», apunta, en referencia a lo poco que se agradece el trabajo
del personal de urgencias. «Aquí no dejan cajas de bombones como en otras áreas.
No pedimos que las dejen, pero agradecemos el reconocimiento», narra con humor.
Aunque es difícil sonreír en un trabajo en el que a diario se baila con
la enfermedad y la muerte. Y también con casos menores, ridículos a veces, que
irritan a los doctores. «Viene gente con traumatismos leves, con infecciones
menores, con ligeras dificultades respiratorias. Pasa más en urgencias
pediátricas: antes la madre ponía paños húmedos, ahora va a urgencias. Se abusa,
pero no hay que olvidar algo importante: cada vez que metemos los datos de
alguien en urgencias estamos gastando 232 euros», denuncia. Y advierte sobre las
consecuencias: «Con tanta presión aumenta el riesgo de errores», dice, para
temblor de médicos y pacientes.
«Vuelva usted en el
2009»
Sanidade está a punto de publicar el último balance de las listas
de espera. Varios periodistas de La Voz han solicitado cita en diferentes
especialidades para hacer un chequeo a su estado. La comparativa con las cifras
oficiales del Sergas corresponde a los datos del 30 de septiembre del 2006.
HOSPITAL DE BARBANZA
Consulta de
trauma el 1 de octubre
Las listas oficiales del Sergas cuentan que en
el Hospital de Barbanza la espera media para acudir a una consulta de
traumatología es de 72 días. Pedimos cita el 18 de enero. Nos la dan para el 1
de octubre, 255 días después.
En otro caso la cita para una revisión
ginecológica por diversas irregularidades se pidió en abril del 2005. Había que
esperar una llamada de confirmación de fecha que no se produjo hasta el pasado 5
de enero para presentarse el día 8. De un viernes a un lunes, cuando la espera
ya había sido de año y medio. Según el Sergas, la espera media es de 110 días.
SANTIAGO
Un año para una cita con
el ginecólogo
La cita se solicita el 16 de enero. La lista de espera,
según el Sergas, es de 138 días. Pero la consulta no será hasta enero del 2008.
Alergología, uno de los servicios más demandados, es la excepción que
confirma la regla. El Sergas habla de una espera media en Galicia de 85 días y
la cita nos la dan para el 5 de marzo.
VIGO
Espera de 19 meses para el cardiólogo
Vigo regala
casos sangrantes. Éstos son algunos de los más llamativos, recogidos a pie de
mostrador por un redactor. Visitar al cardiólogo puede demorarse hasta agosto
del año próximo, cuando el Sergas ya reconoce una espera media de 104 días.
Sanidade sitúa la espera media para consultas de urología en 35 días. Pedir
cita este mes supondría una demora de hasta un año. Alergología y ginecología,
dos de las especialidades con más demanda —están apuntados en las listas 451 y
15.505 pacientes, respectivamente—, no conceden cita hasta julio, en el primer
caso, y septiembre del año que viene en el segundo.
C. H. DE PONTEVEDRA
Junio del 2009 para ver una
prueba del 2006
En el servicio de cardiología se están dando citas
para pruebas médicas para junio del año 2008. Según el Sergas, la espera media
en el Complexo Hospitalario de Pontevedra es de 88 días.
A una paciente a la
que se le hizo un encefalograma a finales del año pasado le han dado cita para
conocer los resultados en el mes de junio del 2009. Las listas oficiales hablan
de que la espera en el servicio de Neurología ronda los 66 días de media.
Uno de los servicios más demandados y con más demora en las consultas es la
unidad del sueño: las esperas son de 9 meses.
LUGO
Volante preferente en mayo y cita en enero
Para la
Xunta, la espera media en Lugo para consultas de ginecología es de cuatro meses.
El dato es el que sigue: con un volante preferente desde mayo la cita no se
llevó a cabo hasta el 12 de enero. Ese mismo día se solicitó una mamografía
urgente y por el momento ni siquiera hay fecha para hacerla.
A CORUÑA
163 días para una revisión de ojos
En el
centro de especialidades del Ventorrillo, en A Coruña, se pidió cita para una
revisión oftalmológica el día 16 de enero. El Sergas reconoce una espera media
de 102 días y el resultado es que habrá que aguardar 163 para la cita, que se
concede para el 4 de julio.
Otra excepción para confirmar la regla.
Cardiología, una de las especialidades con más lista de espera, concede una cita
para el 1 de marzo, sólo mes y medio después de solicitarla cuando las cifras
oficiales hablan de 1.170 pacientes aguardando ser atendidos.
A mediados de
diciembre se realiza un preoperatorio para una intervención de hernia inguinal.
Al paciente se le cita para mediados de enero y en la consulta sólo le dicen que
el resultado es correcto. Falta la consulta con el anestesista: será el 2 de
marzo.
Esta información ha sido elaborada por todas las delegaciones
de La Voz