El bipartito culpa de la saturación de urgencias a la actitud de los médicos
La conselleira afirma que hubo noticias de prensa «que non reflexaron a realidade»
Rubio admite problemas que «rozaron a neglixencia», pero niega el colapso
(Lugar: la voz | santiago)
La
sobrecarga de enero en las urgencias hospitalarias tuvo que ver con la
conflictividad laboral que viven algunos profesionales del sector,
cuando no con informaciones periodísticas. Tal mensaje trasladó ayer el
bipartito al Parlamento, en una comparecencia de la conselleira de
Sanidad, María José Rubio, que admite carencias pero descartó
tajantemente el colapso que denuncia el PP. Definió colapso como
«destrución e ruina dunha institución» para negar que algo así
ocurriese en el Sergas. «As xerencias dos hospitais responderon
axeitadamente á demanda asistencial», señaló, y aportó datos para
reseñar que hubo menos urgencias que en el 2006 (86.176 ante 89.028).
Aun
así, la conselleira dijo que en «días [8, 9, 15 y 29] chegouse a
ingresar un 52,6% máis» de pacientes, pese a que el total bajó un 3,2%
con respecto a enero del 2006. «O sistema foi semellante a anos
anteriores -remarcó-, pero houbo un importante número de persoas que
requerían ingreso».
El portavoz del BNG, Carlos Aymerich,
sospecha que el aumento obedece a «algún tipo de folga á xaponesa», o
sabotaje del sistema desde dentro, que compartió el portavoz
socialista, Modesto Pose, al apuntar que el alza é «chamativa». Pose
fue más allá y dijo que la sobrecarga se debió a factores como el
«mediático» (un supuesto alarmismo trasladado por la prensa) y el
«profesional» (una supuesta actitud de médicos «moito tempo calados e
queren todo e ahorita mesmo»).
Rubio abundó en que hubo
noticias en prensa «que non reflexaron a realidade», al tiempo que
confirmó los problemas de personal, derivados de la falta de
planificación, «que ás veces rozaron a neglixencia», como asegura que
ocurrió en Vigo.
Los socios del bipartito reservaron al PP
parte de la culpa, por la «deixadez» de sus 16 años de gobierno. Rubio
enumeró carencias como la falta de salas de observación en el Marcide,
Barbanza y Canalejo o la ausencia de cirugía menor en O Salnés y
Santiago.
El popular Miguel Santalices exhibió recortes de
prensa para mostrar que su idea de colapso es compartida por la
profesión sanitaria. Aludió a un «colapso casi sostido» que duró cuatro
meses e ironizó con el intento de responsabilizar a los periodistas,
cuando «hai un problema moi gordo na atención primaria», donde
existirían listas de espera que provocan que se salten los cauces y se
deriven pacientes a las urgencias hospitalarias.
Tras la
comparecencia, Fátima Nercellas, del sindicato médico O"mega, invitó a
María José Rubio a visitar las urgencias del Clínico santiagués, que
ayer tenía 58 pacientes a la espera de cama.
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