La lucha contra las listas de espera deja sin camas a las urgencias
Las operaciones programadas copan las habitaciones y los pacientes no tienen dónde ingresar
Los facultativos advierten de que los usuarios utilizan el área de emergencias para hacerse pruebas
(Firma: Alberto Magro |Vigo La Voz)
La
sanidad gallega vive atrapada en una paradoja de lo más cruel, que hace
que cualquier intento de acabar con los problemas sanitarios se vuelva
contra el propio sistema. Sólo así se explica que la lucha contra las
listas de espera quirúrgicas se haya convertido en uno de los factores
que en mayor medida contribuyen a agravar la saturación de las
urgencias de los hospitales de Galicia. Parece un sinsentido, pero
una veintena de médicos de urgencias y jefes de servicio consultados
por La Voz sostienen que el esfuerzo de la Xunta por agilizar las
operaciones ha puesto contra las cuerdas a los profesionales de
emergencias. Y explican cómo: «Quieren reducir listas de espera
quirúrgica, pero para ello ocupan con operaciones camas que antes eran
para los ingresos de urgencias. Y mientras tanto, en urgencias nos
atascamos porque entran enfermos, pero no salen hacia planta, por lo
que damos una mala asistencia con muchas horas de espera. El problema
es de gestión, porque los gerentes de los hospitales saben que
ingresamos a entre el 13 y el 15% de los enfermos que llegan, así que
pueden reservar sitio», resume Miguel Suárez, doctor de urgencias en el Montecelo de Pontevedra.
Supresión de camas La
situación se torna así dramática. Es como tratar de taparse con una
manta demasiado corta: si se cubre el cuello, se enfrían los pies; y
viceversa. Sólo que aquí los pies son miles de gallegos, expuestos a
esperas de hasta veinte horas, y atendidos por un servicio que acaba
postrando a los enfermos en camillas en los pasillos. Ocurría esta
misma semana en Vigo, en Ourense y en Pontevedra, antes incluso de que
la gripe vuelva a reventar el sistema. «Al final, las urgencias son la
trinchera de la sanidad, donde todos los problemas se acentúan. Aunque
el problema no es de ahora, ni mucho menos: es consecuencia de
políticos insensatos que durante muchos años justificaron la supresión
de camas. Y ahora no hay camas. Tendría que haber ocho por cada mil
habitantes, pero en Galicia tenemos sólo 3,2, que hacen que la
situación sea insostenible», apunta el doctor Manuel Martín.
Puerta de atrás del sistema Otro colega, el Presidente en Galicia de la Sociedad Española de Medicina de Emergencias, Francisco Aramburu,
coincide con la mayoría de sus compañeros en que las operaciones contra
la lista de espera están haciendo saltar por los aires las áreas de
urgencias. Pero incide además en una carencia que retrata la debilidad
de un sistema sanitario que ha transformado su servicio de emergencias
en una puerta de atrás por la que se cuelan pacientes hastiados de
esperar. «Muchos enfermos vienen porque hay lista de espera en
primaria, y otros tantos porque así se saltan la espera para pruebas
complementarias. Aguardan seis horas en urgencias, pero a cambio se van
con un tac hecho por el que, de otro modo, habrían esperado meses.
Entre eso, y que las peonadas de las tardes para cirugía nos han dejado
sin camas, estamos en saturación permanente. No pueden decir que es por
mal uso de los pacientes, porque las patologías banales apenas quitan
tiempo. Ni tampoco por la demanda, porque el aumento de pacientes es
mínimo», esgrime, a la salida de su turno en Ourense. Los datos del propio Servizo Galego de Saúde (Sergas)
cargan sus palabras de razón. Sólo hay que observar el pasado enero, el
mes del colapso general de las urgencias, para ratificarlo: pese a que
durante cuatro semanas los hospitales vivieron al límite, el volumen de
emergencias se redujo un 3,2% respecto al año anterior. Y aquí hace su
aparición otro factor clave a la hora de explicar lo que ocurre en
urgencias: los casos que llegan son cada vez más graves y exigen más
hospitalizaciones. Es una consecuencia directa del envejecimiento de la
población, que se plasmó en el 2006 en un aumento del 8,5% en el número
de pacientes gallegos con más de 65 años. «Eso supone más patologías
con complicaciones, difíciles de resolver y que casi siempre conllevan
ingresos. Es decir: menos camas y más atasco», comenta el doctor Suárez
Briones.
Los médicos de los hospitales creen necesario duplicar las plantillas
«En
Vigo tenemos los mismos médicos de urgencias que hace 17 años. El
servicio se diseñó para atender a 50.000 pacientes y el año pasado
tratamos a 139.000». La frase es del jefe del servicio de Urgencias de Vigo, el doctor Martín Rubianes,
uno de los profesionales de emergencias más respetados de Galicia. Su
denuncia es la de todo un colectivo, que cree que los recursos humanos
han llegado al límite. Lo decía hace dos días con más vehemencia
otra jefa de servicio, indignada esta semana por el mismo motivo que
toda la profesión: las palabras de los diputados Pose (PSdeG) y
Aymerich (BNG), que responsabilizaron a los médicos del colapso. «Decir
eso es de una ignorancia alarmante en dos diputados. Si me dieran
médicos y enfermeras montaba otro equipo y verías como se acababan los
problemas», afirmaba muy enfadada, rogando por ese motivo no ser
identificada.
Cien contrataciones Las
carencias del sistema tienen tamaño: cien médicos más, que son los que
hacen falta para atender con garantías a los pacientes gallegos, según Francisco Aramburu
el presidente en Galicia de la Sociedad Española de Medicina de
Emergencias. «Necesitamos duplicar la plantilla con plaza en propiedad.
En esa situación estamos 180 médicos de urgencias gallegos, y
necesitaríamos 360. Para ello hay que darles plaza a los que están en
condiciones precarias, y, a mayores, contratar otros cien médicos».
PREVISIÓN DE NUEVOS COLAPSOS
La gripe atemoriza a los gerentes hospitalarios
Cada
hospital es un mundo y cada gerente de hospital tiene sus razones. El
de Vigo, por ejemplo, explica que la saturación de sus urgencias no
tiene tanto que ver con que no haya camas porque se hacen más
operaciones, como con que no las hay «por el déficit estructural del
área sanitaria». Y por eso se encomienda al año 2012, en el que
supuestamente se estrenará en Vigo un complejo con 1.400 camas. «Hasta
entonces nos tocará pasarlo mal cuando, como ocurrirá estos días, venga
una pico de demanda por la gripe. Sólo podremos aplicar pequeñas
soluciones, porque en Galicia se construyeron hospitales poco
flexibles, que no nos permiten habilitar nuevas zonas en caso de
necesidad», añade. En Santiago, Jesús Caramés
apela al envejecimiento de la población y elogia a sus médicos. «Hacen
un trabajo magnífico», apunta, antes de asegurar que urgencias atiende
enfermos cada vez con más complicaciones: «Tenemos más gente mayor, y
los enfermos que vienen más veces necesitan pasar cada vez más tiempo,
porque sus situaciones son más complicadas», argumenta, desde uno de
los hospitales con menos problemas de la comunidad. O al menos así
es si se compara con el de Pontevedra, donde los médicos están en
huelga y las urgencias, al borde de la quiebra. Para capear el
temporal, la gerente, María Codesido, ha ofrecido
contrataciones y mejoras de mobiliario. Aunque las soluciones reales
las aplaza al 2008, cuando se empezará a construir el hospital que
unificará todos los servicios y sacará camillas de los pasillos. En Lugo ya tienen hospital único, aunque ni siquiera eso es garantía contra el colapso de urgencias. Su gerente, Miguel Ángel Fernández,
lo reconoce y advierte de que la gripe volverá a hacer sonar las
alarmas y a sembrar de camillas los pasillos. Y lo mismo sucederá en
Ourense, donde José Luis Jiménez asume que tienen
«dificultades para hospitalizar pacientes» por una «carencia
estructural de camas y de espacio en urgencias», y por un mayor
porcentaje de ingresos. ¿Y en Ferrol? Pues en el hospital más saturado de Galicia los gestores no pudieron hablar con La Voz porque Sanidade lo impidió.
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