Localizado un importante factor predictivo para
la fibrilación auricular
La presión de pulso es la diferencia entre la
tensión arterial sistólica y diastólica. Según un estudio publicado en el último
número de la revista 'Journal
of the American Medical Association' ('JAMA'), este indicador podría ser
útil para evaluar el riesgo de desarrollar en el futuro una fibrilación
auricular, la arritmia crónica más común en adultos.La fibrilación auricular es
un trastorno cardiaco que se produce cuando el nódulo auricular, la bomba donde
se inician los latidos, deja de latir rítmicamente a 80 ó 90 latidos por minuto
para iniciar una frecuencia caótica, que puede alcanzar los
centenares de movimientos por minuto. Esta afección, que esta asociada a graves
trastornos como el ictus, es un problema muy común entre las personas
mayores.Con la edad también se produce un aumento en el endurecimiento y la
rigidez de las arterias, lo que está directamente relacionado con un incremento
de la presión de pulso.Dada esta asociación, un equipo dirigido por el doctor
Gary F. Mitchell, de la empresa 'Cardiovascular Engineering Inc' se propuso
analizar una posible relación entre la presión de pulso y el desarrollo de una
fibrilación auricular.
Seguimiento durante 16 años
Para ello, pusieron en marcha un estudio en el que tomaron
parte más de 5.300 pacientes (participantes en el 'Framingham
Heart Study') mayores de 35 años que, en principio, no presentaban ningún
problema en el bombeo de su corazón. Se realizaron 16 años de seguimiento,
durante los cuales 363 hombres y 335 mujeres desarrollaron una fibrilación
auricular.Los resultados del trabajo mostraron una relación clara entre
la presión de pulso y la fibrilación auricular. De este modo, los datos
mostraron que un incremento de 20 mmHG en la presión de pulso se asociaba
directamente con un aumento en el riesgo de desarrollar una fibrilación
auricular de un 34%. Esta relación permanecía (el riesgo aumentaba un 24%)
después de que los investigadores ajustaran los resultados del estudio para
eliminar la influencia de otras variables que también pueden contribuir al
desencadenamiento de una fibrilación auricular, como el tabaquismo o la
diabetes.Según este estudio, las probabilidades de desarrollar una fibrilación
auricular aumentaban a medida que se incrementaba la presión de pulso.Los
resultados de esta investigación también demostraron que, por el contrario, no
se observaba ninguna relación entre el promedio de la presión
arterial y un incremento de las posibilidades de padecer un problema coronario
de este tipo.
Medida más efectiva
Otros estudios habían demostrado que tener una presión
sistólica alta está directamente relacionado con mayores riesgos de
desarrollar una fibrilación auricular; por lo que se tomaba esta medida como
principal indicador. Sin embargo, para estos investigadores, la evaluación de la
presión del pulso es una medida mucho más efectiva."Hemos demostrado que la
presión del pulso es el componente de la presión arterial que mejor predice un
desarrollo futuro de la fibrilación auricular", exponen los autores en su
trabajo.Según estos investigadores, conocer este dato es muy útil ya que
permitirá avanzar en las terapias de prevención. El reto ahora,
tal como reclaman estos expertos, está en investigar nuevas estrategias que
permitan reducir los incrementos de la presión del pulso que se producen con la
edad, para así reducir la prevalencia de la fibrilación auricular entre los
ancianos.Con todo, estos investigadores reconocen que su trabajo tiene varias
limitaciones. Entre otras, destacan el hecho de que la muestra
analizada se basa principalmente en personas de raza blanca y de mediana edad
(la media supera los 55 años), por lo que no se garantiza que los datos
obtenidos puedan extrapolarse con seguridad a otros grupos raciales o a
individuos más jóvenes.