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Helipuerto con turbulencias
31 de Marzo, 2007, 11:40
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LOS PROFESIONALES VINCULAN LA FALTA DEL PERMISO DE AVIACIÓN CIVIL CON LOS PROBLEMAS CAUSADOS POR EL VIENTO
Médicos de emergencias aseguran que el helipuerto del Canalejo sufre turbulencias
La dirección del hospital niega que existan impedimentos para que la plataforma sea autorizada, mientras los especialistas sanitarios destacan los retrasos que supone aterrizar en el muelle de Oza.
La Opnión.A Coruña
Los profesionales de la medicina de emergencias atribuyen el retraso en la apertura del helipuerto del hospital Juan Canalejo a los problemas generados por el viento en la cubierta del edificio sobre el que se ha ubicado la plataforma, inaugurado hace quince meses, que impedirían el aterrizaje de los helicópteros.
La Sociedad Gallega de Medicina de Urgencias (Semes-Galicia) ha tratado en varias de sus reuniones científicas y congresos los trastornos que causa la falta de operatividad de la instalación, que se explica por la negativa de la Dirección General de Aviación Civil a conceder la autorización a un helipuerto en el que se producen turbulencias por las corrientes de aire procedentes de cabo Prior.
Francisco Aramburu, presidente de Semes-Galicia, señala que la información que poseen los profesionales de esta actividad médica hace referencia a la formación de un "cono de viento" sobre la azotea del nuevo edificio del Juan Canalejo, situación que dificulta la toma de tierra por parte de los helicópteros. "No entendemos por qué se construyó el helipuerto en ese lugar, debería haberse previsto este problema", declara este especialista sanitario, quien recuerda que la explanada sobre la que aterrizaban los aparatos hasta diciembre de 2001 no padecía esta situación.
Este problema ha derivado en que algunos de estos médicos de urgencias prefieran efectuar el traslado de los enfermos al hospital de Santiago en lugar de al de A Coruña, ya que en esta ciudad deben aterrizar en la dársena pesquera de Oza, donde los pacientes son trasvasados a una ambulancia que debe recorrer más de un kilómetro de distancia. Pese a que los responsables del hospital minimizan las consecuencias que tiene este desplazamiento para los enfermos, que cuantifican en unos pocos minutos, Francisco Aramburu asegura que la demora se sitúa entre los quince y los veinte minutos.
El presidente de Semes-Galicia advierte de que en pacientes que sufren patologías coronarias o ictus cerebrales, el periodo que transcurre entre el aterrizaje en Oza y la llegada al hospital "es mucho tiempo". Aramburu considera "ideal" que el helipuerto se encuentre en el mismo hospital al que se envía al paciente, ya que cualquier trasvase desde un helicóptero a una ambulancia ocasiona retrasos. La dirección del complejo hospitalario Juan Canalejo asegura por su parte que el helipuerto construido sobre el edificio inaugurado hace quince meses reúne las características adecuadas para su funcionamiento y que el único motivo por el que todavía no ha sido utilizado es la carencia de la autorización que debe emitir la Dirección General de Aviación Civil.
Fuentes hospitalarias explican que la instalación cuenta con todos los medios necesarios para hacer posible el despegue y aterrizaje de helicópteros, así como su introducción en el recinto sanitario. Pese a que los enfermos ocupan la nueva fase del hospital desde el mes de marzo de 2006 tras haber sido inaugurada tres meses antes, la instalación no ha podido ser utilizada, debido a la tramitación de los permisos que debe emitir el organismo responsable del control del tráfico aéreo, dependiente del Ministerio de Fomento.
La plataforma para los helicópteros del Juan Canalejo fue diseñada con una estructura capaz de soportar el peso de aparatos de gran tamaño, como es el caso del Helimer Galicia, y en la azotea del edificio se dispone de un paso cubierto que enlaza la zona de aterrizaje con los ascensores, de forma que los enfermos no circulen a la intemperie en su camino hacia el interior del hospital. Dos ascensores comunican la azotea, situada en la planta doce del inmueble, con los departamentos de urgencias y quirófanos, por lo que los pacientes pueden acceder de un modo directo a las áreas del complejo destinadas a la atención inmediata. Ambos elevadores cuentan con las medidas necesarias para la entrada de las camillas en las que se transporta habitualmente a los enfermos llegados al hospital en helicóptero y fueron instalados con posterioridad a la puesta en funcionamiento del edificio, en marzo de 2006. El retraso en la instalación del acceso a la plataforma del helipuerto se debió a razones técnicas, ya que sólo podía llevarse a cabo al comienzo o al final de la construcción del edificio. La dirección de la obra optó finalmente por ejecutarlo con el inmueble ya concluido, de forma que no fuera necesario inutilizar otros dos de los ascensores existentes. La dirección del complejo sanitario descarta que la demora que supone el transporte que se realiza en la actualidad en ambulancia desde el helipuerto del muelle pesquero de Oza tenga consecuencias negativas para los enfermos, debido a la distancia que separa la zona portuaria del hospital, que considera reducida. |
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Primeros intervinientes
31 de Marzo, 2007, 10:20
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La importancia de que los
Primeros Intervinientes (bomberos, policias) tengan conocimientos de
Primeros Auxilios
Un policía salva la vida de un accidentado en la M-30
Normalmente,
los héroes cotidianos actúan, pero no salen a la luz. Servicios de
emergencia, Policía, servicios sociales o normales transeuntes. Unos
por vocación y otros por sentido de la responsabilidad, cada día
mucha gente salva vidas en ciudades como Madrid sin que trascienda.
Esta vez, sin embargo, el héroe tiene nombre y apellido. David
Maroto es un joven Policía Nacional de 31 años que trabaja en el
Grupo III de la Sección de motos «Alazanes» de la Brigada Provincial
de Seguridad Ciudadana. Y ayer tuvo la rapidez de reflejos y la
templanza necesarias para salvar la vida de un hombre accidentado en
la M-30. Sus conocimientos de primeros auxilios, adquiridos en
anteriores trabajos como técnico de emergencias fueron clave para
que la vida que pendía de un hilo aguantase hasta la llegada del
Samur.
El lo cuenta sin darle demasiada importancia, aunque reconociendo
que «cuando me di cuenta de que volvía a respirar no cabía en mí».
Salía con sus compañeros desde la casa de Campo hacia la M-30 cuando
se toparon con varios vehículos de limpieza, cuando, cuenta, «nos
dimos cuenta de que había un coche accidentado junto al guardaraíles».
El conductor, un hombre de avanzada edad, estaba inconsciente y como
pudo comprobar David, le faltaba el pulso y no respiraba. Su mujer
estaba consciente y orientada, pero atrapada en la cabina.
Situación límite
No era la primera vez que se enfrentaba a un momento de alta
tensión, ya que ha trabajado de técnico de emergencias, en cruz
roja, en protección civil. «Además mi mujer es sanitario», comenta,
«así que tengo conocimientos sobre el tema. «Valoré la situación y
me di cuenta de la gravedad, lo saqué del coche por las axilas y
comencé a hacerle un masaje cardíaco». La vía respiratoria estaba
obstruida por la dentadura postiza. «Mientras, su mujer me iba
contestando a gritos a las preguntas que yo hacía». Así se enteró de
que el hombre había sido operado ya dos veces del corazón. Fue, con
toda probabilidad un colapso cardíaco lo que provocó que perdiera el
control del vehículo y se estrellase.
David insistió en que la mujer no saliese del coche, ya que, «la
situación no era agradable de ver». Mientras, los compañeros se
osupaban del tráfico, para tratar de aliviar el lógico atasco y
asegurar la zona de arcén donde David maniobraba. Los pocos minutos
que pasan desde que ve el accidente hasta que el Samur hace acto de
presencia «no debieron de ser más de ocho o diez, pero se me
hicieron eternos», comenta el agente. Finalmente, llegan los
efectivos de emergencias, para quienes David solo tiene elogios.
«Son una gente excelente, se portaron genial, una pasada», y en el
tono de sus palabras se trasluce que no es un halago rutinario, sino
la pura verdad. Se hacen cargo de la reanimación y, una vez
completada, se llevan al hombre al Hospital Clínico, donde ingresa
grave.
Después han venido las felicitaciones oficiales, las llamadas de los
jefes y otros merecidos reconocimientos. Mientras, muchos otros
salvadores anónimos siguen con su trabajo diario y oculto.
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"ATENCIÓN SANITARIA INICIAL A MÚLTIPLES VÍCTIMAS. Las claves de la medicina de
catástrofes"
Dr.
Cesáreo Álvarez Rodrígrez
Obra recomendada por SEMES GALICIA
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