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CÓRDOBA.- Si le
preguntáramos a cualquier ciudadano español si él o algún familiar directo ha
tenido que acudir a un Servicio de Urgencias en el último año, el 75% de ellos
contestaría que sí. Y es que el volumen de urgencias asistidas en España en el
último año asciende a 40 millones de personas.
En las últimas décadas la Medicina de Urgencias española ha progresado de
forma evidente, sobre todo a raíz del Informe del Defensor del Pueblo (1988) en
el que denunció la deplorable situación de los Servicios de Urgencias
españoles.
Además, el imparable aumento de la demanda asistencial urgente ha hecho que
los Servicios de Urgencias y Emergencias se hayan estructurado y desarrollado,
aunque de una manera muy desigual, en las distintas Comunidades
Autónomas, a la par que una serie de profesionales se fue dedicando a
ella de una manera específica y exclusiva.
Urgencias se ha estructurado y desarrollado de una manera muy
desigual en las diferentes comunidades
De esta manera, se ha evolucionado desde las eufemísticamente denominadas
"puertas de urgencia" atendidas por médicos internos residentes (MIR) bajo la
tutela "indirecta" de los distintos médicos especialistas
hospitalarios, a auténticos Servicios de Urgencias con alta
cualificación capaces de prestar una asistencia inicial urgente más eficiente y
precoz que la realizada por cada uno de los especialistas correspondientes.
Un reto
Sin embargo, este avance ha sido consecuencia más de la inercia de la demanda
urgente que de la planificación estratégica de nuestras Autoridades Sanitarias.
Además, se está ralentizando de manera dramática debido a que aún no se ha
creado la ESPECIALIDAD DE MEDICINA DE URGENCIAS Y EMERGENCIAS.
¿Qué significará la aparición en España de la Medicina de Urgencias y
Emergencias como especialidad? Significará asegurar la asistencia
urgente por profesionales sanitarios específicamente formados para ello, no
provenientes de otras especialidades, con un lógico déficit formativo y una
situación de transitoriedad en el ámbito de las urgencias.
Significará también la mejora de la organización funcional de los servicios
de Urgencias (recordemos que todavía existen servicios de Urgencias
hospitalarios en España que trabajan sólo con MIR y además de los
primeros años de formación, sin clasificación de pacientes, con pobres
Áreas de observación, etc.). Además, permitirá la creación de servicios
de Urgencias docentes acreditados que garanticen un mínimo de calidad
asistencial tanto para el ciudadano como para el profesional en
formación. Y significará, en definitiva, aumentar la calidad científico-técnica,
la docencia y la investigación en este campo de la Medicina.
Si no hay especialidad, volveremos a tener a nuestros residentes
más noveles a cargo de las Urgencias
¿Qué riesgos conllevaría la no aparición inminente de la Especialidad en
Medicina de Urgencias y Emergencias? Inevitablemente que el recambio
generacional de los actuales médicos de Urgencias, evidentemente
vocacionales dado que a pesar de las desiguales condiciones laborales respecto
al resto de facultativos del Sistema Público de Salud persisten en Urgencias, no
se produjera.
Con el déficit actual de médicos especialistas en España todos los médicos
que finalicen su residencia trabajarán en sus respectivas especialidades
dejando, y por tanto no nutriendo, los servicios de Urgencias. En definitiva,
que muy probablemente volveríamos a tener a nuestros médicos residentes más
noveles a cargo de los servicios de Urgencias, tutorizados por los diferentes
especialistas del 'staff' hospitalario, con el consiguiente caos asistencial que
denunciara el Defensor del Pueblo en 1988.
Esto en la actualidad, con el nivel de cualificación que exige la Medicina de
Urgencias y Emergencias moderna, sería una catástrofe sanitaria
que nuestro Sistema Público de Salud no debería permitir ya que dejaría al
ciudadano descubierto de una asistencia sanitaria urgente de calidad a la que
tiene derecho y en la que en muchos casos "le va la vida y su calidad de
vida".
La Medicina de Urgencias y Emergencias, como nueva especialidad, debería
emerger ya en España para evitar estos inminentes riesgos. Atrás deben quedar
especulaciones de otras especialidades, miedos y dudas de nuestras Autoridades
Sanitarias y políticas y otras disquisiciones seudocientíficas tan al uso en
nuestro país desde los tiempos de Ramón y Cajal.
Esta especialidad va a ocupar un espacio propio al que tiene
derecho, un espacio que no han querido ocupar, no ocupan ni pueden
ocupar otras especialidades, fundamentalmente porque ninguna especialidad
reconocida posee las competencias necesarias para realizar una Medicina de
Urgencias y Emergencias actual, global e integradora del paciente. Realizar una
medicina de Urgencias compartimentada por órganos, sistemas o aparatos es algo
sencillamente inviable.
Una iniciativa en marcha
España necesita una planificación seria, equitativa y homogénea en
todo el país
La situación actual sobre la especialidad en Medicina de Urgencias y
Emergencias se concreta en la creación el 31 de enero, por parte del Ministerio
de Sanidad y en cumplimiento de una orden de la Comisión de Recursos Humanos de
mayo del 2006, de una Comisión Promotora. Dicho órgano estudia
cómo a través del concepto de troncalidad, que describe la Ley de Ordenación de
las Profesiones Sanitarias, se diseña el programa docente de la especialidad
compartido en sus dos primeros años con otras especialidades como Medicina
Interna y Medicina Familiar y Comunitaria.
Esta Comisión Promotora está compuesta por nueve miembros, dos elegidos por
el Ministerio de Sanidad y Consumo, dos por el de Educación y Cultura, uno por
la Organización Médica Colegial y cuatro por las Comunidades Autónomas.
Se ha dicho metafóricamente que las Urgencias son el espejo de la Sanidad
puesto que es un punto frecuente e importante de contacto del ciudadano con el
Sistema Público de Salud, en él los usuarios (pacientes y familiares) ven
reflejado cuál es el estado de salud de su Sistema Sanitario.
El ciudadano espera que el punto estratégico más importante de todo sistema
de salud funcione perfectamente y encuentra servicios de Urgencias
saturados, desestructurados, con importantes demoras, con una
organización mejorable y, en no pocos casos, en manos de los médicos más noveles
del Sistema.
La atención urgente y emergente en España necesita una planificación seria,
equitativa y homogénea en todo el país, asegurando así su futuro y su calidad
cientificotécnica de calidad. Para ello es necesario que la especialidad de
Medicina de Urgencias y Emergencias sea una realidad en España. En cualquier
otro caso, seguiremos vagando en la pura inercia asistencial. Seguirá habiendo
"puertas de urgencias" y unos grandes perjudicados, LOS PACIENTES.
*Luis Jiménez Murillo es presidente de la Sociedad Española de Medicina de
Urgencias y Emergencias (SEMES)
Médicos de urgencias proponen la ciudad como sede de un
próximo congreso estatal
la
voz
Médicos de urgencias de Santiago han presentado la candidatura
de la ciudad como sede para un próximo congreso estatal de esta especialidad.
Los facultativos compostelanos aspiraban inicialmente a organizar el
acontecimiento en el 2010, con motivo del próximo jacobeo, pero ese año deben
competir con Pamplona, que se había adelantado en la propuesta. De no ser
posible, optan a hacerlo en el 2011, según indica Sonia
Fernández-Arruty, presidenta del comité organizador del 18º congreso
gallego de urgencias, clausurado ayer. En la sesión final se escogió Ourense
como sede del próximo congreso autonómico. La última jornada del encuentro
gallego de urgencias comenzó con un nuevo taller de soporte vital, dirigido a
personal médico y de enfermería, en el que se practicó sobre el funcionamiento
de los nuevos desfibriladores que se distribuyen en lugares de especial
afluencia de público.También se presentó un nuevo manual de soporte vital
avanzado en urgencias prehospitalarias, con participación de Román Gómez
Vázquez, coordinador de la obra, que ejerce en la fundación 061.En la última
mesa redonda se abordaron dos asuntos del máximo interés de los participantes:
el reconocimiento de urgencias como nueva especialidad médica y la aplicación
efectiva del acuerdo suscrito entre los sindicatos y la Consellería de Sanidade,
que reconoce mejoras laborales a los médicos de urgencias y prevé un incremento
de personal. Este acuerdo, según manifestó Arturo González López, secretario de
relaciones profesionales de la sociedad gallega de médicos de urgencias, se
prevé que sea publicado en el Diario Oficial de Galicia en un
plazo de 7 a 10 días. Es ya el único trámite pendiente, tras aprobarlo el
Consello de la Xunta. Respecto a la especialidad, se informó de las últimas
negociaciones con el Ministerio de Sanidad, en las que se alcanzaron acuerdos
para implantarla y que tenga un tronco común con medicina interna y medicina de
familia.
Participación en talleres La presidenta del
comité organizador del congreso, Sonia Fernández-Arruty, destaca la
participación en los talleres prácticos, tanto en los dirigidos a profesionales
como a la población general. Noventa personas de Santiago y alrededores se han
inscrito para participar en los tres cursos de soporte vital básico celebrados
en el Clínico, que admitían un máximo de 30 asistentes cada uno. La
participación en las mesas redondas fue también elevada, y alguna muy dinámica,
como la de bioprotección en los servicios de urgencias.
Galicia ocupa el séptimo lugar en investigación en el área de urgencias
Sus médicos esperan incrementar la producción científica con la creación de la especialidad MIR y las mejoras laborales El CHUS es el centro gallego a la cabeza
Los urgenciólogos españoles investigan poco, aunque su producción ha experimentado un notable crecimiento en los últimos diez años. De hecho, son los que más han avanzado en este campo en toda Europa, sólo por detrás de Holanda, si bien es cierto que siguen siendo los facultativos con menos aportaciones a la investigación en España y de los que menos producen en su campo en toda la Unión. Las malas condiciones laborales, la ausencia hasta ahora de especialidad vía MIR y la poca presencia de sus contenidos en los campus parecen ser las principales causas de esta situación. La producción científica fue uno de los aspectos abordados ayer en la última jornada del XVIII Congreso de la Sociedade Galega de Medicina de Urxencias e Emerxencias, celebrado en el Hotel Monumento San Francisco, en Santiago de Compostela. Según expuso Jesús Santos, presidente de la sociedad extremeña, las áreas de mayor interés investigador para los urgenciólogos son la medicina general y la interna, y prestan especial atención a las enfermedades toxicológicas, infecciosas y cardiovasculares. El grueso del trabajo científico se concentra en pocas comunidades. A la cabeza, expuso Santos, se sitúa Cataluña, con el 32,3% de las publicaciones; seguida de Andalucía, con el 22,9%; y Madrid, con el 16,5%. Galicia ocupa el séptimo lugar, con un 3,1% de los trabajos. Por centros, el principal exponente es el Clínico de Barcelona, de donde sale el 13,2% de la investigación sobre urgencias de todo el Estado. Entre los primeros centros sólo figura uno gallego, el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago, el CHUS, en el puesto doce. La escasa tradición investigadora contará en breve con medidas correctoras. Según la presidenta del comité organizador del congreso, Sonia Fernández Arruti, las mejoras laborales pactadas con el Sergas -un máximo de 1.430 horas de trabajo anuales frente a las 1.900 que tenían hasta ahora- y la entrada en vigor de la especialidad MIR para urgencias, que durará cinco años y que podría hacerse realidad en 2008, ayudarán a que se investigue más en este campo.
LOS DATOS
El acuerdo, en unos díasEl acuerdo de mejoras laborales para los médicos de Urgencias alcanzado entre Sanidade y los sindicatos el pasado mes de noviembre se publicará en unos días en el DOG. A partir de ahí entrará en vigor. Los trabajadores de las fundaciones tendrán que esperar a su integración en el Sergas, que podría hacerse efectiva en junio. Horas y sueldo El pacto mejora las condiciones de los urgenciólogos a nivel económico y horario. Hasta ahora, podían trabajar un máximo de 1.900 horas al año. Con el nuevo acuerdo pasarán a trabajar hasta 1.430, frente a las 1.600 del resto de los médicos. Formación La especialidad MIR de Urgencias tendrá dos años de formación común con Medicina Interna y de Familia y tres años más propios .
Las estadísticas dicen que los sanitarios sufren el doble de depresiones que la población general y que hasta un 30% padecen "burn out" . Sánchez Martos desmitifica las cifras y habla de enfermedades de la comunicación ·· Receta vocación y ponerse en el lugar del paciente
El Correo Gallego
El catedrático Jesús Sánchez Martos durante su conferencia en el hotel Monumento San Francisco
"¿Está usted quemado?". Si, como indican las estadísticas, hasta un 30% de los facultativos están tocados por el síndrome del burn out, ésa tendría que ser la primera pregunta que un paciente ingresado en Urgencias dirigiese a su médico. El catedrático de Educación Sanitaria de la Universidad Complutense de Madrid participó ayer en Santiago en el congreso anual de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias para defender la vocación y el esfuerzo de comunicación en los hospitales frente a la aceptación de un síndrome del quemado que empieza a apoderarse de los facultativos, incluso desde las aulas de la facultad y, de modo especial, en los servicios de Urgencias. Sin quitar peso a la presión asistencial que soporta el personal de estos servicios, ni a la falta de descanso ni a los salarios injustos, y sin eximir de responsabilidades a los gestores de los centros, el médico y enfermero aseguró que hay tipos y tipos de pacientes, pero también tipos y tipos de profesionales. De entre los primeros, llamó la atención sobre el efecto de las tecnologías de la información y la comunicación, advirtiendo de la intromisión en la relación médico-paciente de dos peligrosos consejeros: los doctores Google y Yahoo, que construyen un nuevo tipo de enfermo, que ha absorbido mucha información pero que sin embargo está mal informado. Sánchez Martos, voluntario del Samur y uno de los primeros sanitarios que pisó los escenarios del 11-M, mostró algunas de las estadísticas que insisten en presentar el burn out como enfermedad profesional: frente a la población general, los médicos sufren el doble de depresiones, consumen un 10 por ciento más de drogas y duplican la tasa media de suicidios por 100.000 habitantes. Los números no impresionan a Sánchez Martos, que defendió el esfuerzo comunicativo como única solución al estrés profesional. Los padres que a las cuatro de la mañana envuelven a su hijo en una manta y arrancan hacia el hospital o la señora mayor que sale a las tantas de Urgencias con una bolsa de basura en la que lleva la ropa de su marido que se ha quedado ingresado también están "quemados", advirtió Sánchez Martos a la sala. El XVIII congreso de Semes, en el que desde el miércoles participan más de 200 profesionales de Urgencias, cierra hoy con una mesa redonda sobre el reconocimiento profesional y científico de los urgenciólogos. La sociedad científica lucha por una especialidad propia que, esperan, entre en vigor en 2008.
Médicos de Urgencias aprenden a suturar con los cabellos del paciente
Más de 200 profesionales participan en Santiago en la reunión anual de Semes . El profesor Robertson expuso la experiencia de la especialidad en Reino Unido
El Correo Gallego
Taller de recursos de medicina Mc Guiver del doctor Guillermo Gil
Recursos Mc Guiver. Los materiales caseros pueden sacar al facultativo de un apuro y ofrecer al paciente una solución satisfactoria. El XVIII congreso anual de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), que se celebra en el hotel Monumento San Francisco, arrancó ayer su programa científico con un taller, coordinado por el doctor Guillermo Gil, en el que los participantes aprendieron a resolver situaciones de urgencia con técnicas útiles, pero desterradas del día a día de los servicios. Suturar una herida en la cabeza con los propios cabellos del paciente, liberar un dedo de un anillo atascado con unos metros de sedal o descubrir si un coma leve tiene su origen en un daño cerebral o en la psique a partir de una sencilla prueba que consiste en introducir agua en los oídos del enfermo y comprobar la respuesta de sus ojos son algunos de los recursos del médico Mc Guiver olvidados a pesar de sus resultados. Más de doscientos profesionales de los servicios de Urgencias participan en Santiago en la cita anual de Semes, inaugurada ayer con la conferencia del profesor Colin Robertson, que expuso el funcionamiento de la especialidad de Urgencias en Reino Unido, uno de los siete países europeos en los que Urgencias ya opera en el sistema de formación de facultativos como una rama específica. En España, se ha presentado un programa de formación que plantea dos años comunes con Medicina de Familia e Interna y tres específicos de especialización que, esperan, entre en funcionamiento en 2008. La marcha del proceso ocupará una de las mesas redondas de mañana, moderada por la doctora Fátima Nercellas, del hospital Clínico de Santiago.
Un modelo catalán logra evitar la saturación de
enfermos
Bellvitge y otros hospitales clasifican a los
enfermos urgentes de 1 a 5 según su gravedad y priman dar altas a los pacientes
para que pasen menos días internados
Cuando un enfermo acude a
urgencias al hospital universitario de Bellvitge, en Barcelona, explica su
problema a una enfermera, que le hace preguntas para evaluar su estado y le
asigna un número del 1 al 5, según su gravedad. A quienes tienen mayor riesgo
vital se les da el 1 y se atienden con celeridad; pero por problemas
considerados menos relevantes, a los que se otorga un 4 o un 5, saben que tienen
que esperar, aunque el 85% de ese colectivo es visitado y recibe asistencia en
menos de dos horas. Este modelo se aplica en otros hospitales catalanes y
fue expuesto en el congreso gallego de urgencias por Antoni Juan Pastor,
coordinador de urgencias de Bellvitge, y Xavier Corbella, director asistencial
de un centro de Manresa. Alcanzar esos resultados, que evitan la saturación de
enfermos, es consecuencia de una experiencia de cinco años en la que se han dado
diferentes pasos. Pero el decisivo, según coincidieron, es que se implique todo
el hospital, desde la dirección, y que haya una gestión centralizada de las
camas, que no sean consideradas propiedad de los diferentes servicios, sino de
todos, y que se tenga en cuenta que la unidad de urgencias también las precisas
para internar enfermos. El modelo supuso intervenir en varios frentes: dotar
de más personal a los servicios de urgencias, que en algunos hospitales, por
motivos presupuestarios, sólo se hace en las horas de mayor demanda y en otros,
todo el día; ofrecer recursos alternativos de hospitalización, para que los
pacientes asistidos en urgencias puedan derivarse a unidades de corta estancia,
hospitales de día, hospitalización a domicilio, unidades de diagnóstico rápido y
otras; y espacios suficientes para que no se mezclen pacientes graves y de menor
gravedad en espera de atención. De este modo se logró disminuir los ingresos
de pacientes que acudían a urgencias de un 15 a un 10%. Pero, además, con una
gestión más eficiente de las altas en las plantas de hospitalización, se
consiguió ganar más recursos para poder realizar mayor actividad programada.
Reducir un día la estancia media es más eficaz que bajar los ingresos desde
urgencias el 5%, aunque tratan de combinar ambos objetivos. Y eso se debe a una
nueva filosofía asistencial: hace años la sanidad pública financiaba los
hospitales según el costo por estancias, ahora prima los enfermos asistidos y el
mayor número de altas, indicaron. En Galicia, hospitales como el Clínico de
Santiago rebajaron el año pasado la estancia media de los pacientes ingresados
hasta 9,82 días y también redujeron los ingresos de pacientes de urgencias a
menos del 15%, pero su saturación es aún cíclica y recurrente.
La sanidad pública gallega atiende cada día más de 9.000
urgencias
Crece la demanda en hospitales y atención
primaria, y baja ligeramente la del 061
Los especialistas discuten en un congreso cómo
asistirlas mejor y en menos tiempo
La
voz de Galicia
Más de 3,3 millones de urgencias requirieron los servicios de
la sanidad pública gallega el último año: 1,1 millones en los hospitales, más de
1,2 millones en los puntos de atención continuada (PAC) y unas 984.000 llamadas
al 061, lo que supone una media superior a 9.000 atenciones diarias. La cifra
creció respecto a años anteriores en los hospitales (un 2,2%) y en atención
primaria, donde se abrieron más centros y el incremento, en áreas como la de
Santiago, superó el 20%. En cambio, la tasa bajó ligeramente en el 061.
Algunas personas pasaron el mismo día por los tres dispositivos: primero
llamaron al 061, que las derivó a un PAC, y finalizaron en el hospital, que es
el destino de un tercio de los pacientes a los que asiste el 061. La fundación
de urgencias resuelve más de la mitad de las consultas a través del teléfono,
sin necesidad de movilizar medios; y las llamadas que recibió ocasionaron más de
433.000 procesos asistenciales, muchos de ellos con atención a dos o más
personas.
Sanidade: más espacio La Sociedad de Medicina de
Urgencias celebró en Santiago su 18.º congreso gallego. Su tema central
es cómo asistir mejor y en menos tiempo los casos urgentes. Las características
de la demanda que recibe ha cambiado los últimos años, a causa del
envejecimiento de la población. Personal médico, de enfermería y de transporte
sanitario asistió en la jornada inicial a talleres de formación, y hoy y mañana
debatirá varias experiencias e investigaciones en sesiones y mesas redondas.
Esta tarde participan Xavier Corbella y Antonio Juan Pastor, expertos que
explicarán cómo lograron disminuir la saturación de urgencias con una
organización en sus hospitales en torno a la demanda en esa unidad.
«O manexo dos doentes de maior idade é máis
difícil»
Sonia Fernández-Arruty, presidenta del comité
organizador del congreso, ejerce en las urgencias del Clínico de Santiago desde
que acabó la especialización, en el 2001. Trabajan a turnos: de mañana, de tarde
o en guardias, de 17 horas entre lunes y viernes; de 24 horas los fines de
semana y festivos. «Cada día atendemos de 25 a 30 doentes, que é unha cifra
moi elevada», explica. El paciente que llega a urgencias del Clínico es recibido
por profesionales del denominado triage , que discriminan el tipo
de atención que precisa según su gravedad. Si acuden por problemas banales pasan
a un servicio de filtro, semejante a la oferta de las urgencias de atención
primaria. Si presentan una patología de gravedad se les asiste en los cubículos
o en las camas de críticos. Estas últimas se reservan para politraumatizados,
infartados y pacientes de otras dolencias en que está en riesgo la vida. Si
precisan ingresar, lo hacen de haber cama disponible; si no, esperan a que se
den las altas y quede espacio libre. Aguardan por cama en la propia unidad de
urgencias o en la de preingresos, abierta hace unos años y que cada vez se
utiliza con mayor frecuencia. En ocasiones, sobre todo si su problema es
psiquiátrico, permanecen más de 24 horas en urgencias. Sonia Fernández indica
que tratan «unha poboación cada vez máis envellecida». «Hai días que a media das
persoas que asistimos está entre os 70 e os 80 anos, e o manexo dos doentes de
maior idade é máis difícil. A persoa máis vella que atendín tiña 106 años, e é
habitual que durante a xornada entren varias de máis de 90», dice.El acuerdo
para mejorar las urgencias firmado entre Sanidade y los sindicatos «aínda non é
efectivo». «Esperamos que sexa realidade porque suporá que cada centro se
organice mellor e contrate persoal para adecuar os horarios actuais, moi duros»,
manifiesta Fernández-Arruty
Quince ingresos por cada cien visitas
LA DEMANDA
La mayoría de las urgencias se deben a problemas considerados
banales y sólo un 15% de las visitas al hospital se consideran de gravedad y
acaban en un ingreso. Se atiende toda la demanda, pues se parte de que la
consideración de un problema como urgente es subjetiva. La mayor parte de los
casos son fiebres con pocas horas de evolución, traumatismos leves y situaciones
que podrían ser resueltas en atención primaria. También acuden personas a
quienes se les da cita para un período que consideran excesivo y tratan de
agilizar la atención a su problema de salud. Los casos más graves se deben a
accidentes, todo el año. Otros problemas son estacionales: desde finales del
otoño hasta principios de la primavera suelen acudir enfermos crónicos que
aquejan problemas sobre todo respiratorios o cardíacos, y que cada vez precisan
estar más en urgencias hasta que se estabilizan y se les da de alta o son
ingresados. En verano preocupan las deshidrataciones. El volumen de demanda es
muy parecido, aunque en verano suele haber más casos valorados como
banales.Algunas áreas sanitarias plantean actuaciones como mejorar la capacidad
resolutiva de atención primaria, potenciar la hospitalización domiciliaria o dar
apoyo externo a los enfermos crónicos y facilitarles oxígeno en casa y otros
medios, para reducir al máximo su presencia en urgencias.