Avalado por sus doce años al frente del extinto Consejo
Nacional de Especialidades Médicas, Alfonso Moreno asume el "ilusionante" reto
de presidir un nuevo y refundido órgano que pretende ser "punto de encuentro" de
las 60 especialidades, médicas y no, que aglutina. Acompañado de su
vicepresidenta, Verónica Casado, su primera tarea es reunir a diez presidentes
de comisiones nacionales y elaborar con ellos un proyecto sobre
troncalidad.
Recién elegido presidente del nuevo Consejo Nacional de
Especialidades Médicas en Ciencias de la Salud (Cnecs), Alfonso Moreno tiende la
mano a todos los miembros del refundido órgano, médicos o no: "Quiero dejar
clarísimo que cualquier especialidad de enfermería, farmacia, psicología
clínica... estará en igualdad de condiciones que las médicas en el
Cnecs".
¿Cuál
es el reto más inmediato del Cnecs?-El primero y más inmediato es por
mandato institucional: la ministra nos encargó expresamente un estudio sobre la
troncalidad y sobre la forma de llevarla a cabo, y nos ha dado seis meses para
hacerlo, incluyendo Semana Santa y el verano.
Deduzco que le parece un plazo corto.-No sé
si es corto o largo; lo importante es que se haga bien y empecemos a trabajar
cuanto antes. De hecho, el próximo jueves tendremos la primera reunión de este
grupo de trabajo.
¿Quiénes compondrán ese
grupo?-La ministra nos encargó a mí y a la vicepresidenta del Cnecs
su composición y ya hemos empezado a contactar con el núcleo de las
especialidades clásicas. De momento, hemos citado a los presidentes de las
comisiones nacionales de Medicina Interna, Cirugía Ortopédica y Traumatología,
Oncología Médica, Aparato Digestivo... Con el resto contactaremos en los
próximos días, hasta completar los diez que, según el mandato oficial, deben
integrar el grupo. A ellos hay que añadir a los representantes de las autonomías
y de los ministerios de Sanidad y de Educación.
Eso no quiere decir que
cuando abordemos troncalidades que afecten a especialidades concretas no
recurramos a los presidentes de las comisiones afectadas para que nos puedan
asesorar.
¿Cuál será la dinámica interna
de trabajo? ¿Qué quieren hacer y cómo?-Yo pretendo que el grupo haga
una especie de estudio Delphi, pidiendo opinión a todos cuanto tengan algo que
decir sobre la troncalidad. Con todas las aportaciones recibidas desde fuera y
las sugerencias internas, elaboraremos un primer proyecto que probablemente no
incluya a todas las especialidades, entre otras cosas porque quizás no todas
necesiten ser troncales.
Con todas las salvedades que se pueden hacer en
esta primera fase de trabajo, imagino que el presidente del Cnecs tiene claro
qué especialidades deben ser troncales.
-Evidentemente, todas las
especialidades médicas y quirúrgicas, de entrada, y también las que podemos
llamar centrales o de laboratorio, porque, por ejemplo, Análisis Clínico,
Bioquímica Clínica o Inmunología tienen un tronco común que debe ser base
formativa de los futuros especialistas. Luego hay especialidades que, para mí,
ya son un tronco, como Pediatría, quizás la Psiquiatría, las especialidades de
imagen (Radiodiagnóstico, Oncología Radioterápica), no sé si Medicina
Nuclear...
Sanidad baraja un tronco común entre Anestesia y Medicina
Intensiva.
¿Cómo lo ve el
consejo?-El Cnecs aún no ha estudiado esa posibilidad, pero a mí me
parece no sólo viable, sino muy lógica, porque en Europa ya es casi un tronco
común con dos especialidades finales. Como también sucede con Cirugía
Cardiovascular y Torácica, que están pidiendo a voces un tronco formativo común
de no sé cuánto tiempo y, luego, dos vías distintas.
¿Le consta que propuestas como esta última levantan
muchas susceptibilidades?-Me consta, pero debemos entender que
ninguna especialidad es exclusiva de quienes la ejercen ni tiene unos límites
definidos.
Hay zonas o partes de la especialidad que pueden ser
concomitantes con otras afines, y cuando se dé esa proximidad, bienvenida sea la
formación común. La clave es tener un enfoque generoso.
¿Con los troncos y las futuras áreas de capacitación
específica (ACE) no se corre el peligro de fragmentar en exceso el ejercicio de
la Medicina?-Un ACE no es una especialidad pequeña, sino una
disciplina grande donde uno puede formarse en una zona concreta de
conocimiento.
Uno es, y sigue siendo, especialista en Aparato Digestivo,
pongo por caso, aunque luego se dedique más específicamente al hígado o a la
vesícula biliar.
¿Quizás el problema es
pensar que el ACE es académicamente inferior a una especialidad
clásica?-Por ahí puede venir el problema. Que quede claro que el ACE
no es en absoluto inferior a una especialidad, tal y como la concebimos. Si
entendemos el ACE como una miniespecialidad nos hacemos un flaco favor, porque
ya tenemos un número importante de especialidades, algunos incluso piensan que
muchas.
¿Y usted qué
piensa?-Estamos en la parte alta de la franja media de Europa; somos
de los países que más especialidades tenemos, eso es cierto.
No sé si
habría que reducirlas, pero sí -y vuelvo a la troncalidadhabría que tener la
posibilidad de reconducirlas hacía otros conocimientos sin necesidad de empezar
de cero.
¿Qué opina de la reforma del
examen MIR. Es tan urgente como se dice?-No sólo es necesaria y
urgente, sino que, además, es un mandato de la LOPS, que aboga por una prueba
más práctica. Por si fuera poco, ahora mismo casi todo el que hace el examen
obtiene una plaza (en la última convocatoria estábamos en 1,3 candidatos por
plaza, casi paritario), y quizás sería muy bueno establecer una nota de corte,
unos requisitos mínimos. Ahora bien, esa nota sólo tendría sentido si va
aparejada con una reforma paralela del examen MIR; con el modelo actual, fijar
un corte sería injusto, porque podría depender de si se ha contestado bien a una
o dos preguntas más. Otra cosa es si además se valoran las habilidades, las
aptitudes, la capacidad comunicativa...
El borrador de decreto formativo del MIR baraja
establecer una evaluación voluntaria al final del periodo de residencia. ¿Cómo
lo ve el Cnecs?-Si sale adelante, sería un paso importantísimo. El
decreto de 1984 ya preveía la necesidad de una evaluación final -y la propia
LOPS la recoge como obligatoria-, pero nunca se ha hecho por una rotunda
negativa de los propios residentes. Desde entonces, y salvo tímidos intentos de
algunas especialidades por implantarla, la cosa sigue estancada, y en gran parte
porque esa evaluación no tiene un reconocimiento posterior, mayor o menor. En
suma, debería ser una prueba obligatoria, pero si de momento empezamos por
hacerla voluntaria, bienvenida sea.
¿Basta con que se compute para que los MIR sean menos
reacios a ella?-Estoy seguro de que se aceptaría en el momento en que
se pudiera baremar con parámetros concretos. Que el MIR pueda decir: soy
especialista en Neurocirugía, pero además he hecho esta prueba nacional,
evaluable, y he logrado el número 14 de 52 presentados.
¿Una especie de segundo examen MIR?-No, no.
Un procedimiento para acreditar la excelencia, del propio MIR y del centro donde
se ha formado. De forma que si un servicio de salud requiere especialistas
concretos sepa qué oferta tiene y cuál es la calidad de esa oferta.
http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/profesion/es/desarrollo/908413.html