La sanidad pública gallega atiende cada día más de 9.000
urgencias
Crece la demanda en hospitales y atención
primaria, y baja ligeramente la del 061
Los especialistas discuten en un congreso cómo
asistirlas mejor y en menos tiempo
La
voz de Galicia
Más de 3,3 millones de urgencias requirieron los servicios de
la sanidad pública gallega el último año: 1,1 millones en los hospitales, más de
1,2 millones en los puntos de atención continuada (PAC) y unas 984.000 llamadas
al 061, lo que supone una media superior a 9.000 atenciones diarias. La cifra
creció respecto a años anteriores en los hospitales (un 2,2%) y en atención
primaria, donde se abrieron más centros y el incremento, en áreas como la de
Santiago, superó el 20%. En cambio, la tasa bajó ligeramente en el 061.
Algunas personas pasaron el mismo día por los tres dispositivos: primero
llamaron al 061, que las derivó a un PAC, y finalizaron en el hospital, que es
el destino de un tercio de los pacientes a los que asiste el 061. La fundación
de urgencias resuelve más de la mitad de las consultas a través del teléfono,
sin necesidad de movilizar medios; y las llamadas que recibió ocasionaron más de
433.000 procesos asistenciales, muchos de ellos con atención a dos o más
personas.
Sanidade: más espacio La Sociedad de Medicina de
Urgencias celebró en Santiago su 18.º congreso gallego. Su tema central
es cómo asistir mejor y en menos tiempo los casos urgentes. Las características
de la demanda que recibe ha cambiado los últimos años, a causa del
envejecimiento de la población. Personal médico, de enfermería y de transporte
sanitario asistió en la jornada inicial a talleres de formación, y hoy y mañana
debatirá varias experiencias e investigaciones en sesiones y mesas redondas.
Esta tarde participan Xavier Corbella y Antonio Juan Pastor, expertos que
explicarán cómo lograron disminuir la saturación de urgencias con una
organización en sus hospitales en torno a la demanda en esa unidad.
«O manexo dos doentes de maior idade é máis
difícil»
Sonia Fernández-Arruty, presidenta del comité
organizador del congreso, ejerce en las urgencias del Clínico de Santiago desde
que acabó la especialización, en el 2001. Trabajan a turnos: de mañana, de tarde
o en guardias, de 17 horas entre lunes y viernes; de 24 horas los fines de
semana y festivos. «Cada día atendemos de 25 a 30 doentes, que é unha cifra
moi elevada», explica. El paciente que llega a urgencias del Clínico es recibido
por profesionales del denominado triage , que discriminan el tipo
de atención que precisa según su gravedad. Si acuden por problemas banales pasan
a un servicio de filtro, semejante a la oferta de las urgencias de atención
primaria. Si presentan una patología de gravedad se les asiste en los cubículos
o en las camas de críticos. Estas últimas se reservan para politraumatizados,
infartados y pacientes de otras dolencias en que está en riesgo la vida. Si
precisan ingresar, lo hacen de haber cama disponible; si no, esperan a que se
den las altas y quede espacio libre. Aguardan por cama en la propia unidad de
urgencias o en la de preingresos, abierta hace unos años y que cada vez se
utiliza con mayor frecuencia. En ocasiones, sobre todo si su problema es
psiquiátrico, permanecen más de 24 horas en urgencias. Sonia Fernández indica
que tratan «unha poboación cada vez máis envellecida». «Hai días que a media das
persoas que asistimos está entre os 70 e os 80 anos, e o manexo dos doentes de
maior idade é máis difícil. A persoa máis vella que atendín tiña 106 años, e é
habitual que durante a xornada entren varias de máis de 90», dice.El acuerdo
para mejorar las urgencias firmado entre Sanidade y los sindicatos «aínda non é
efectivo». «Esperamos que sexa realidade porque suporá que cada centro se
organice mellor e contrate persoal para adecuar os horarios actuais, moi duros»,
manifiesta Fernández-Arruty
Quince ingresos por cada cien visitas
LA DEMANDA
La mayoría de las urgencias se deben a problemas considerados
banales y sólo un 15% de las visitas al hospital se consideran de gravedad y
acaban en un ingreso. Se atiende toda la demanda, pues se parte de que la
consideración de un problema como urgente es subjetiva. La mayor parte de los
casos son fiebres con pocas horas de evolución, traumatismos leves y situaciones
que podrían ser resueltas en atención primaria. También acuden personas a
quienes se les da cita para un período que consideran excesivo y tratan de
agilizar la atención a su problema de salud. Los casos más graves se deben a
accidentes, todo el año. Otros problemas son estacionales: desde finales del
otoño hasta principios de la primavera suelen acudir enfermos crónicos que
aquejan problemas sobre todo respiratorios o cardíacos, y que cada vez precisan
estar más en urgencias hasta que se estabilizan y se les da de alta o son
ingresados. En verano preocupan las deshidrataciones. El volumen de demanda es
muy parecido, aunque en verano suele haber más casos valorados como
banales.Algunas áreas sanitarias plantean actuaciones como mejorar la capacidad
resolutiva de atención primaria, potenciar la hospitalización domiciliaria o dar
apoyo externo a los enfermos crónicos y facilitarles oxígeno en casa y otros
medios, para reducir al máximo su presencia en urgencias.