Actualizado miércoles 25/04/2007 10:18 (
CET)
*LUIS JIMÉNEZ MURILLO
CÓRDOBA.- Si le
preguntáramos a cualquier ciudadano español si él o algún familiar directo ha
tenido que acudir a un Servicio de Urgencias en el último año, el 75% de ellos
contestaría que sí. Y es que el volumen de urgencias asistidas en España en el
último año asciende a 40 millones de personas.
En las últimas décadas la Medicina de Urgencias española ha progresado de
forma evidente, sobre todo a raíz del Informe del Defensor del Pueblo (1988) en
el que denunció la deplorable situación de los Servicios de Urgencias
españoles.
Además, el imparable aumento de la demanda asistencial urgente ha hecho que
los Servicios de Urgencias y Emergencias se hayan estructurado y desarrollado,
aunque de una manera muy desigual, en las distintas Comunidades
Autónomas, a la par que una serie de profesionales se fue dedicando a
ella de una manera específica y exclusiva.
Urgencias se ha estructurado y desarrollado de una manera muy
desigual en las diferentes comunidades
De esta manera, se ha evolucionado desde las eufemísticamente denominadas
"puertas de urgencia" atendidas por médicos internos residentes (MIR) bajo la
tutela "indirecta" de los distintos médicos especialistas
hospitalarios, a auténticos Servicios de Urgencias con alta
cualificación capaces de prestar una asistencia inicial urgente más eficiente y
precoz que la realizada por cada uno de los especialistas correspondientes.
Un reto
Sin embargo, este avance ha sido consecuencia más de la inercia de la demanda
urgente que de la planificación estratégica de nuestras Autoridades Sanitarias.
Además, se está ralentizando de manera dramática debido a que aún no se ha
creado la ESPECIALIDAD DE MEDICINA DE URGENCIAS Y EMERGENCIAS.
¿Qué significará la aparición en España de la Medicina de Urgencias y
Emergencias como especialidad? Significará asegurar la asistencia
urgente por profesionales sanitarios específicamente formados para ello, no
provenientes de otras especialidades, con un lógico déficit formativo y una
situación de transitoriedad en el ámbito de las urgencias.
Significará también la mejora de la organización funcional de los servicios
de Urgencias (recordemos que todavía existen servicios de Urgencias
hospitalarios en España que trabajan sólo con MIR y además de los
primeros años de formación, sin clasificación de pacientes, con pobres
Áreas de observación, etc.). Además, permitirá la creación de servicios
de Urgencias docentes acreditados que garanticen un mínimo de calidad
asistencial tanto para el ciudadano como para el profesional en
formación. Y significará, en definitiva, aumentar la calidad científico-técnica,
la docencia y la investigación en este campo de la Medicina.
Si no hay especialidad, volveremos a tener a nuestros residentes
más noveles a cargo de las Urgencias
¿Qué riesgos conllevaría la no aparición inminente de la Especialidad en
Medicina de Urgencias y Emergencias? Inevitablemente que el recambio
generacional de los actuales médicos de Urgencias, evidentemente
vocacionales dado que a pesar de las desiguales condiciones laborales respecto
al resto de facultativos del Sistema Público de Salud persisten en Urgencias, no
se produjera.
Con el déficit actual de médicos especialistas en España todos los médicos
que finalicen su residencia trabajarán en sus respectivas especialidades
dejando, y por tanto no nutriendo, los servicios de Urgencias. En definitiva,
que muy probablemente volveríamos a tener a nuestros médicos residentes más
noveles a cargo de los servicios de Urgencias, tutorizados por los diferentes
especialistas del 'staff' hospitalario, con el consiguiente caos asistencial que
denunciara el Defensor del Pueblo en 1988.
Esto en la actualidad, con el nivel de cualificación que exige la Medicina de
Urgencias y Emergencias moderna, sería una catástrofe sanitaria
que nuestro Sistema Público de Salud no debería permitir ya que dejaría al
ciudadano descubierto de una asistencia sanitaria urgente de calidad a la que
tiene derecho y en la que en muchos casos "le va la vida y su calidad de
vida".
La Medicina de Urgencias y Emergencias, como nueva especialidad, debería
emerger ya en España para evitar estos inminentes riesgos. Atrás deben quedar
especulaciones de otras especialidades, miedos y dudas de nuestras Autoridades
Sanitarias y políticas y otras disquisiciones seudocientíficas tan al uso en
nuestro país desde los tiempos de Ramón y Cajal.
Esta especialidad va a ocupar un espacio propio al que tiene
derecho, un espacio que no han querido ocupar, no ocupan ni pueden
ocupar otras especialidades, fundamentalmente porque ninguna especialidad
reconocida posee las competencias necesarias para realizar una Medicina de
Urgencias y Emergencias actual, global e integradora del paciente. Realizar una
medicina de Urgencias compartimentada por órganos, sistemas o aparatos es algo
sencillamente inviable.
Una iniciativa en marcha
España necesita una planificación seria, equitativa y homogénea en
todo el país
La situación actual sobre la especialidad en Medicina de Urgencias y
Emergencias se concreta en la creación el 31 de enero, por parte del Ministerio
de Sanidad y en cumplimiento de una orden de la Comisión de Recursos Humanos de
mayo del 2006, de una Comisión Promotora. Dicho órgano estudia
cómo a través del concepto de troncalidad, que describe la Ley de Ordenación de
las Profesiones Sanitarias, se diseña el programa docente de la especialidad
compartido en sus dos primeros años con otras especialidades como Medicina
Interna y Medicina Familiar y Comunitaria.
Esta Comisión Promotora está compuesta por nueve miembros, dos elegidos por
el Ministerio de Sanidad y Consumo, dos por el de Educación y Cultura, uno por
la Organización Médica Colegial y cuatro por las Comunidades Autónomas.
Se ha dicho metafóricamente que las Urgencias son el espejo de la Sanidad
puesto que es un punto frecuente e importante de contacto del ciudadano con el
Sistema Público de Salud, en él los usuarios (pacientes y familiares) ven
reflejado cuál es el estado de salud de su Sistema Sanitario.
El ciudadano espera que el punto estratégico más importante de todo sistema
de salud funcione perfectamente y encuentra servicios de Urgencias
saturados, desestructurados, con importantes demoras, con una
organización mejorable y, en no pocos casos, en manos de los médicos más noveles
del Sistema.
La atención urgente y emergente en España necesita una planificación seria,
equitativa y homogénea en todo el país, asegurando así su futuro y su calidad
cientificotécnica de calidad. Para ello es necesario que la especialidad de
Medicina de Urgencias y Emergencias sea una realidad en España. En cualquier
otro caso, seguiremos vagando en la pura inercia asistencial. Seguirá habiendo
"puertas de urgencias" y unos grandes perjudicados, LOS PACIENTES.
*Luis Jiménez Murillo es presidente de la Sociedad Española de Medicina de
Urgencias y Emergencias (SEMES)