
Otra huelga sanitaria pondrá en aprietos al sistema público de salud a partir del próximo viernes. Se desarrollará sólo en Vigo y afectará a los diez puntos de atención continuada (PAC) del área, unos dispositivos que ofrecen servicio de urgencias pero en los centros de salud. De ahí su importancia. Y la de la huelga. Porque sólo estos diez puntos de atención liberan cada año a las saturadas urgencias del Xeral y el Meixoeiro de 413.000 pacientes, según los datos del Servizo Galego de Saúde.
Es decir, a partir del próximo viernes 8.000 pacientes semanales se verán obligados a buscar alternativas a los PAC,
para preocupación de los responsables de urgencias de los hospitales,
que temen que el paro de sus colegas les acerque al colapso. «Si son días normales, no pasa nada, pero como haya más lío del habitual, vamos a tener problemas», confirmaban desde las urgencias del Xeral, por las pasan a diario 400 enfermos.
Aunque son muchos más los que acuden a las urgencias de centros como el de Coia o el de la calle Bolivia, los dos PAC con de la ciudad. Las cifras hablan por sí solas: el año pasado, estas emergencias extrahospitalarias trataron al doble de pacientes que las de los hospitales Xeral y Meixoeiro, que recibieron entre los dos a 200.000 enfermos.
Para hacer frente a ese enorme volumen de trabajo, los PAC cuentan con apenas 120 trabajadores, distribuidos en dos centros en Vigo y ocho en otros municipios del área. Y en la escasez de plantilla empieza el problema que describen los sindicatos y que motiva la huelga. Porque la falta de personal aboca a estos profesionales a una jornada anual de 1.570 horas, muchas más que las 1.430 de otros servicios. Esa acumulación de trabajo se plasma en guardias concatenadas de 17 horas diarias durante la semana y de 24 horas los sábados, domingos y festivos. Por ello exigen, por un lado, una reducción de la carga de trabajo, y, por otro, que se compensen económicamente los turnos nocturnos y en festivo.
Fin de semana garantizado Para lograrlo, llevan varios meses de protestas, que fraguarán finalmente en una huelga. Iba a empezar hoy, pero los sindicatos decidieron posponerla hasta el viernes que viene, para dar una última oportunidad a la negociación. Ayer, ya se produjeron algunos avances, aunque no sustanciales: el gerente de atención primaria del área, Carlos Eirea, garantizó a los trabajadores al menos un fin de semana de descanso al mes, y mejoras como la opción a las embarazadas a que pasen durante la gestación a otro servicio menos exigente. «O do fin de semana é un exitazo, o que da idea de como estamos. É un avance, que ten que ver co talante do xerente, pero o máis importante, a xornada e o salario no depende del, así que a folga terá que ir para adiante», explicaba Begoña Peiteado, de la CIG. Cuando los paros comiencen, como los servicios mínimos en este tipo de servicio suelen ser del 100%, los médicos se limitarán a atender sólo los casos más graves. El resto de los enfermos acabarán en las urgencias del Xeral o volverán al día siguiente en horario de consulta.