Camillas en pasillos del Xeral
Calde por la saturación de urgencias
El cierre de camas en el complejo
hospitalario volvió a provocar largas espera
La Voz
El pasillo de urgencias del Hospital
Xeral de Lugo se encontraba ayer a mediodía a rebosar. En una situación que, no
por ser habitual -se repite todos los veranos- deja de ser preocupante, camillas
y sillas de ruedas con enfermos esperando resultados de pruebas y analíticas o
aguardando a que les asignasen una cama en planta se agolpaban junto a las
paredes del servicio. Pese a todo, entre los pacientes y los acompañantes
reinaba una calma más propia de la resignación que del enfado contenido por la
concentración de gente y las largas esperas.Según explicó semanas atrás el
director gerente del complejo hospitalario Xeral-Calde, Miguel Ángel Fernández,
debido a las vacaciones estivales del personal, estos meses permanecen fuera de
servicio 64 camas -cifra similar a la del año pasado- e incidió en que la medida
no es tan drástica como antaño. «Aínda que se pechen camas, valórase en todo
momento se é preciso abrilas en caso de necesidade», dejó claro Fernández.Con
todo, de forma habitual durante esta temporada están cerradas el ala izquierda
de la tercera planta del Xeral y parte de uno de los pisos de Calde, lo que
implica que los enfermos tengan que esperar más de lo habitual para ser
atendidos.
Sindicatos
Sindicatos como CIG-Saúde denunciaron días atrás la
situación de colapso del centro sanitario lucense. El delegado sindical, Nicolás
Cacharrón, señaló que, en las circunstancias actuales, «a atención sanitaria
prestada aos doentes que acoden ás urxencias do Xeral é a dun hospital de
campaña». En su opinión, el cansancio y la tensión que acumulan los trabajadores
del servicio acaba por repercutir de manera inevitable en los pacientes.
CIG-Saúde hizo hincapié en el cierre de camas en unas fechas en que aumenta la
población flotante y criticó que no se refuerce la plantilla.Una vez más, el
mencionado sindicato demandó a la dirección del complejo hospitalario y a la
Consellería de Sanidade que intenten solucionar de forma definitiva un problema
que considera «previsible e que pon en xogo a dignidade dos traballadores e máis
dos usuarios do centro».