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22 de Septiembre, 2007, 14:15
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Al accidente del AVE en taxi y morir en el camino
La Voz. Ourense
El sindicato médico CESM denunció ayer la situación en la que se encuentra el Centro de Saúde do Carballiño y las carencias que se arrastran desde hace tiempo en este PAC cabecera de comarca. Uno de los aspectos sobre los que se llama la atención desde el CESM es en la precariedad de medios que se padece en las urgencias extrahospitalarias y en la falta de medicamentos. Desde el sindicato se llama la atención sobre la «situación que se vive no que respecta á falta de medios para atender a atención domiciliaria, tendo que poñer os médicos o seu transporte personal ou chamar a un taxi para poder atender a demanda». El recorte de servicios en el PAC de O Carballiño se ha venido materializando progresivamente en los últimos años, movilizándose en ocasiones los vecinos coincidiendo con la supresión del servicio de ginecólogo o reclamando la ampliación de las instalaciones.
Al accidente del AVE en taxi
Uno de los aspectos en los que se incidía desde el CESM es en la falta de un servicio de ambulancia para desplazarse a las urgencias. Para el sindicato hay un ejemplo que pone de manifiesto la «absoluta escasez de medios, por no decir la inexistencia de los mismos: el día del accidente del AVE -se produjo sobre las 6,30 de la mañana- se dio aviso del accidente al PAC de O Carballiño y hasta el lugar -el accidente fue en el pueblo de Pol, en una parroquia a varios kilómetros de la villa- se acercaron dos médicos y una enfermera. Fueron los primeros en llegar al lugar del accidente, pero no lo hicieron en ambulancia porque no hay en el PAC de O Carballiño y debieron desplazarse allí en taxi». Otro de los aspectos denunciados por el sindicato médico es «a carencia de materiales como medicamentos. Contan con imprescindible e teñen que recoller o demais nas farmacias de O Carballiño». La situación de recorte de servicios en el Centro de Saúde de O Carballiño es un hecho que se viene denunciando en los últimos tiempos. Desde el mismo personal del centro se recordaba ayer que se ha padecido «unha merma importante de servizos nos últimos tempos. Sen ir máis lonxe na xornada de tarde antes había dous médicos e agora só se conta con un».
Morir en el camino
Desde el CESM se llamaba la atención ayer sobre las consecuencias de la falta de ambulancia con un trágico ejemplo: «O día anterior ó accidente do AVE, o día 6, chamaron para ir atender unha urxencia domiciliaria nun pobo. Chamouse a un taxi. Cando pasaba xa máis dunha hora e o taxi non aparecía subiu unha ambulancia de Ribadavia. Cando o enfermo chegou ó PAC fixoo en parada cardíaca e xa non saiu».
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22 de Septiembre, 2007, 10:00
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José María Lobos presidente de Facme, urge a Soria a rectificar el recorte de tres especialidades
Las sociedades científicas piden a Bernat Soria que reconsidere la desaparición de Medicina del Deporte, Hidrología y Medicina Legal como especialidades. Facme acusa a Sanidad de legislar a golpe de decreto y obviar el unánime rechazo de todos los estamentos profesionales.
La desaparición como especialidades de Medicina Legal y Forense, Medicina del Deporte e Hidrología Médica ( ver DM del 18-IX-2007) ha causado un profundo malestar en las sociedades científicas.
El pleno de la junta directiva de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (Facme) reclama al Ministerio de Sanidad que reconsidere una medida que aparece recogida en el decreto formativo de los MIR (disposición derogatoria segunda) y que, de acuerdo con esa norma, entraría en vigor el 22 de noviembre de 2008. José María Lobos, presidente de Facme, llega a calificar de "error dramático" una decisión que concita la frontal oposición de la Organización Médica Colegial, el Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud y, ahora, todas las sociedades científicas.
"El consenso de la junta directiva de Facme en contra de la disposición ministerial ha sido total. Sanidad ha cometido el grave error de obviar la opinión de todos los estamentos profesionales, y hacerlo cuando todos estamos de acuerdo", se queja el presidente de Facme. Lobos recuerda que la Federación envió a Elena Salgado "varias cartas y una completa argumentación para justificar el mantenimiento de esas especialidades, pero es obvio que han hecho caso omiso". Aunque alberga alguna esperanza de que Bernat Soria reconsidere la postura de su predecesora, lo ve difícil: "Sanidad barajaba esta opción desde hace más de un año y, a pesar de las voces en contra, al final la ha hecho efectiva en el decreto formativo" ( ver DM del 13-IX-2007).
En el caso de Medicina del Deporte, Lobos ve contradictorio que desaparezca la especialidad "cuando el ministerio aboga reiterada y públicamente por el desarrollo y la promoción del ejercicio físico en todas las franjas de edad. Hablamos de una disciplina con un nicho de población muy claro que, además, irá aumentando en los próximos años. Lo que habría que hacer, tanto con Medicina del Deporte como con las otras dos especialidades, es potenciarlas e integrarlas en el sistema de residencia".
Debate consensuado
El presidente de Facme matiza que la oposición de las sociedades científicas a la medida no implica que estén en contra de abrir el debate sobre una posible reducción del número de especialidades, algo que Lobos considera necesario: "Es cierto que en España tenemos 48, cuando la media de la Unión Europea no supera las 30, pero el debate habría que hacerlo de manera consensuada y no legislando a golpe de decreto, máxime cuando el Consejo de Especialidades está ultimando un informe sobre la troncalidad. Es en ese contexto, y con todos los agentes implicados, donde debe darse el debate".
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22 de Septiembre, 2007, 9:40
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Tribuna: La muerte más inesperada
Diario Médico
Tras la muerte de Antonio Puerta, futbolista del Sevilla C.F., otros tres jugadores jóvenes han fallecido de forma similar. La repercusión de estos sucesos hace necesaria una revisión a fondo de las circunstancias, de gran complejidad, que desencadenan la muerte súbita.
Luis García-Castrillo Riesgo, Secretario Científico de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES)
La muerte súbita del adulto, entendida como la muerte por causas naturales, sin síntomas previos que la hicieran esperable -y si es que presenta algunos lo hacen unas horas antes del episodio de parada cardiaca-, está producida por una serie de enfermedades que en su mayor parte son cardiacas. Lejos de tratarse de un problema infrecuente en nuestro medio, la cifra estimada es de 20.000 casos anuales (0,5 por cada 100.000 habitantes/año), pudiendo llegar a ser el 12 por ciento de todas las muertes naturales, o superior a la suma de todas las muertes producidas por cáncer.
Las enfermedades desencadenantes de este episodio, fundamentalmente cardiacas, terminan todas ellas con el complejo taquicardia ventricular-fibrilación ventricular y la consiguiente ineficacia mecánica cardiaca.
Cuestión de edad
La muerte súbita está claramente relacionada con la edad, aumentando en cinco veces entre los 60 y los 70 años, relación muy influida por el incremento de cardiopatía isquémica con la edad. En las autopsias realizadas en mayores de 65 años, en el 85 por ciento de los casos se encuentra patología coronaria, mientras que en menores de 65 años predominan otras lesiones estructurales cardiacas.
Las muertes súbitas en personas jóvenes, incluidas las de los deportistas, tienen una serie de causas distintas de las de los adultos. Mientras que en los primeros predominan lesiones estructurales miocárdicas distintas de la cardiopatía isquémica, en los adultos es la enfermedad coronaria la causante, aunque el motivo de la inactividad mecánica cardiaca final sea la misma: el complejo taquicardia ventricular-fibrilación ventricular.
Los episodios de muerte súbita en jóvenes predominan en personas que realizan una actividad deportiva intensa, ya que el esfuerzo físico intenso o las situaciones de estrés pueden precipitar la aparición de la arritmia cardiaca. La frecuencia de presentación de episodios de muerte súbita entre deportistas es difícil de estimar, aunque existen cifras aproximadas de muertes en menores de 30 años mientras practican deporte de 5-10 casos anuales, con un claro predominio de varones.
La mayoría de los casos se deben a anomalías estructurales del corazón, siendo la cardiopatía hipertrófica la más frecuente, seguida de otras anomalías congénitas como el origen anómalo de las coronarias, la displasia arritmogénica del ventrículo derecho, las canalopatías (síndrome de Brugada, síndrome de QT largo), síndrome de Marfan, y algunas muy infrecuentes, como las miocarditis. El desencadenante de la arritmia es el incremento de la frecuencia cardiaca, aumento de la tensión arterial y del consumo de oxígeno miocárdico por el esfuerzo, y puede estar facilitado por anomalías electrolíticas en el contexto de actividades extenuantes.
La ocurrencia de episodios de muerte súbita en deportistas es un acontecimiento de gran impacto. La aproximación al problema sanitario que supone es de gran complejidad. Por un lado, existe un capítulo de prevención, que en el caso de los practicantes de deportes está bien regulado por las sociedades científicas cardiológicas. Por otra parte, se da la actuación en el momento del suceso, allí donde se produce, y una fase de prevención secundaria para evitar la repetición en los pacientes resucitados con éxito.
En el manejo de un episodio de muerte súbita existen directrices claramente establecidas, revisadas periódicamente a la luz de los nuevos conocimientos, avalados por sociedades científicas y difundidos en todos los ámbitos. Algunos conceptos básicos son fundamentales, quedando integrados en la denominada cadena de supervivencia. El primero es que la parada mecánica cardiaca es una situación que exige una actuación inmediata para evitar daños en otras estructuras, fundamentalmente el cerebro, y facilitar la reversión de la arritmia cardiaca que la ha causado. Por lo tanto, es imprescindible poner en marcha el sistema de atención a las emergencias (a través del 061 ó del 112).
El segundo es que las maniobras de resucitación básica, masaje y ventilación son fundamentales y que, añadidas a la desfibrilación temprana, son las bases para recuperar el latido cardiaco y reducir el daño miocárdico. La falta de respuesta a la primera desfibrilación supone una situación complicada que debe ser manejada por personal muy experimentado, por lo que los programas de acceso a la desfibrilación por personal no sanitario (desfibriladores semiautomáticos) deben estar integrados en los sistemas de emergencias y funcionar en tándem con ellos. Por otra parte, el papel de los primeros intervinientes es vital, ya que aportan desfibrilación inmediata o ganan tiempo hasta la llegada de los sistemas avanzados mediante el masaje cardiaco y la ventilación.
Por último, la fase post-resucitación, una vez logrado el latido cardiaco, es muy crítica y es donde se inician los mecanismos de daño celular, por lo que requiere de los profesionales y las unidades más especializadas para reducir el daño y conseguir los mejores resultados. Y sabemos que los resultados son pobres, con supervivencias al alta del hospital del 10 por ciento de los casos, pero que en otros entornos los resultados son mejores, existiendo por lo tanto un espacio para la mejora en todo el conjunto del modelo asistencial.
Necesidad de formación
La complejidad de acontecimientos que ocurren durante la detención del latido cardiaco eficaz requiere de profesionales con la mejor formación en este tipo de problemas. Los sistemas de emergencias son la pieza fundamental y para ellos la muerte súbita es una de las situaciones dependientes del tiempo de mayor exigencia y cuyo resultado es la vara de medir la eficacia de estos sistemas.
La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), como sociedad científica con interés en la atención de urgencias y emergencias -y por lo tanto directamente relacionada con el tratamiento de los casos de muerte súbita, y consciente de este enorme problema de salud-, se esfuerza en todos los foros por ampliar el conocimiento sobre este problema mediante programas de formación acreditados, ponencias en sus congresos y desarrollo de investigación para mejorar los resultados en la atención a estos pacientes. Y en este sentido, Semes insiste ante las autoridades sanitarias para que faliciten los recursos necesarios para ofrecer una asistencia de calidad. Baste como ejemplo que la desfibrilación semiautomática aún no está regulada en todos los servicios de salud, aun cuando se trata de un elemento necesario en los servicios de emergencia que debe estar integrada en ellos y que en manos de los profesionales sanitarios salva muchas vidas.
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22 de Septiembre, 2007, 9:40
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Tribuna: La muerte más inesperada
Diario Médico
Tras la muerte de Antonio Puerta, futbolista del Sevilla C.F., otros tres jugadores jóvenes han fallecido de forma similar. La repercusión de estos sucesos hace necesaria una revisión a fondo de las circunstancias, de gran complejidad, que desencadenan la muerte súbita.
Luis García-Castrillo Riesgo, Secretario Científico de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES)
La muerte súbita del adulto, entendida como la muerte por causas naturales, sin síntomas previos que la hicieran esperable -y si es que presenta algunos lo hacen unas horas antes del episodio de parada cardiaca-, está producida por una serie de enfermedades que en su mayor parte son cardiacas. Lejos de tratarse de un problema infrecuente en nuestro medio, la cifra estimada es de 20.000 casos anuales (0,5 por cada 100.000 habitantes/año), pudiendo llegar a ser el 12 por ciento de todas las muertes naturales, o superior a la suma de todas las muertes producidas por cáncer.
Las enfermedades desencadenantes de este episodio, fundamentalmente cardiacas, terminan todas ellas con el complejo taquicardia ventricular-fibrilación ventricular y la consiguiente ineficacia mecánica cardiaca.
Cuestión de edad
La muerte súbita está claramente relacionada con la edad, aumentando en cinco veces entre los 60 y los 70 años, relación muy influida por el incremento de cardiopatía isquémica con la edad. En las autopsias realizadas en mayores de 65 años, en el 85 por ciento de los casos se encuentra patología coronaria, mientras que en menores de 65 años predominan otras lesiones estructurales cardiacas.
Las muertes súbitas en personas jóvenes, incluidas las de los deportistas, tienen una serie de causas distintas de las de los adultos. Mientras que en los primeros predominan lesiones estructurales miocárdicas distintas de la cardiopatía isquémica, en los adultos es la enfermedad coronaria la causante, aunque el motivo de la inactividad mecánica cardiaca final sea la misma: el complejo taquicardia ventricular-fibrilación ventricular.
Los episodios de muerte súbita en jóvenes predominan en personas que realizan una actividad deportiva intensa, ya que el esfuerzo físico intenso o las situaciones de estrés pueden precipitar la aparición de la arritmia cardiaca. La frecuencia de presentación de episodios de muerte súbita entre deportistas es difícil de estimar, aunque existen cifras aproximadas de muertes en menores de 30 años mientras practican deporte de 5-10 casos anuales, con un claro predominio de varones.
La mayoría de los casos se deben a anomalías estructurales del corazón, siendo la cardiopatía hipertrófica la más frecuente, seguida de otras anomalías congénitas como el origen anómalo de las coronarias, la displasia arritmogénica del ventrículo derecho, las canalopatías (síndrome de Brugada, síndrome de QT largo), síndrome de Marfan, y algunas muy infrecuentes, como las miocarditis. El desencadenante de la arritmia es el incremento de la frecuencia cardiaca, aumento de la tensión arterial y del consumo de oxígeno miocárdico por el esfuerzo, y puede estar facilitado por anomalías electrolíticas en el contexto de actividades extenuantes.
La ocurrencia de episodios de muerte súbita en deportistas es un acontecimiento de gran impacto. La aproximación al problema sanitario que supone es de gran complejidad. Por un lado, existe un capítulo de prevención, que en el caso de los practicantes de deportes está bien regulado por las sociedades científicas cardiológicas. Por otra parte, se da la actuación en el momento del suceso, allí donde se produce, y una fase de prevención secundaria para evitar la repetición en los pacientes resucitados con éxito.
En el manejo de un episodio de muerte súbita existen directrices claramente establecidas, revisadas periódicamente a la luz de los nuevos conocimientos, avalados por sociedades científicas y difundidos en todos los ámbitos. Algunos conceptos básicos son fundamentales, quedando integrados en la denominada cadena de supervivencia. El primero es que la parada mecánica cardiaca es una situación que exige una actuación inmediata para evitar daños en otras estructuras, fundamentalmente el cerebro, y facilitar la reversión de la arritmia cardiaca que la ha causado. Por lo tanto, es imprescindible poner en marcha el sistema de atención a las emergencias (a través del 061 ó del 112).
El segundo es que las maniobras de resucitación básica, masaje y ventilación son fundamentales y que, añadidas a la desfibrilación temprana, son las bases para recuperar el latido cardiaco y reducir el daño miocárdico. La falta de respuesta a la primera desfibrilación supone una situación complicada que debe ser manejada por personal muy experimentado, por lo que los programas de acceso a la desfibrilación por personal no sanitario (desfibriladores semiautomáticos) deben estar integrados en los sistemas de emergencias y funcionar en tándem con ellos. Por otra parte, el papel de los primeros intervinientes es vital, ya que aportan desfibrilación inmediata o ganan tiempo hasta la llegada de los sistemas avanzados mediante el masaje cardiaco y la ventilación.
Por último, la fase post-resucitación, una vez logrado el latido cardiaco, es muy crítica y es donde se inician los mecanismos de daño celular, por lo que requiere de los profesionales y las unidades más especializadas para reducir el daño y conseguir los mejores resultados. Y sabemos que los resultados son pobres, con supervivencias al alta del hospital del 10 por ciento de los casos, pero que en otros entornos los resultados son mejores, existiendo por lo tanto un espacio para la mejora en todo el conjunto del modelo asistencial.
Necesidad de formación
La complejidad de acontecimientos que ocurren durante la detención del latido cardiaco eficaz requiere de profesionales con la mejor formación en este tipo de problemas. Los sistemas de emergencias son la pieza fundamental y para ellos la muerte súbita es una de las situaciones dependientes del tiempo de mayor exigencia y cuyo resultado es la vara de medir la eficacia de estos sistemas.
La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), como sociedad científica con interés en la atención de urgencias y emergencias -y por lo tanto directamente relacionada con el tratamiento de los casos de muerte súbita, y consciente de este enorme problema de salud-, se esfuerza en todos los foros por ampliar el conocimiento sobre este problema mediante programas de formación acreditados, ponencias en sus congresos y desarrollo de investigación para mejorar los resultados en la atención a estos pacientes. Y en este sentido, Semes insiste ante las autoridades sanitarias para que faliciten los recursos necesarios para ofrecer una asistencia de calidad. Baste como ejemplo que la desfibrilación semiautomática aún no está regulada en todos los servicios de salud, aun cuando se trata de un elemento necesario en los servicios de emergencia que debe estar integrada en ellos y que en manos de los profesionales sanitarios salva muchas vidas.
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"ATENCIÓN SANITARIA INICIAL A MÚLTIPLES VÍCTIMAS. Las claves de la medicina de
catástrofes"
Dr.
Cesáreo Álvarez Rodrígrez
Obra recomendada por SEMES GALICIA
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