El Informe del Gasto Sanitario entre 1999 y 2005 que ha
elaborado el Ministerio de Economía y Hacienda plantea que los servicios de
urgencias hospitalarias españoles atendieron en 2004 a 19,08 millones de
pacientes, o lo que es lo mismo, una media de 466 enfermos por cada 1.000
habitantes. Esta cifra supone un crecimiento medio anual de 4,18 por ciento en
el periodo analizado en el informe.
Los índices autonómicos, desgranados por
primera vez en un estudio, oscilan entre las 309 urgencias atendidas en Canarias
y las 943 de Ceuta, una diferencia que Tomás Toranzo, vicepresidente de la
Sociedad Española de
Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), ha considerado normal en
declaraciones a Diario Médico: "Las más de 600 urgencias atendidas que separan a
Canarias de Ceuta se deben principalmente al acceso de los pacientes al servicio
de urgencias, más directo en la ciudad autónoma que en las islas".
Los datos
generales son los esperados según Toranzo, quien ha justificado la tendencia
creciente con la facilidad del acceso de los pacientes a la atención, a la
calidad de la asistencia y al buen funcionamiento del servicio. "Si los
pacientes continúan acudiendo a urgencias es porque el servicio funciona
correctamente, pero en la actualidad estamos saturados, porque la demanda
continúa creciendo a distinto ritmo que el número de profesionales y el de
servicios de urgencias". Además, "cada centro hospitalario adapta la asistencia
y el funcionamiento de los servicios a las necesidades de sus pacientes y
profesionales, lo que fomenta una heterogeneidad que, junto con la necesidad de
una especialidad de urgencias, supone el principal motivo por el que la
situación no evoluciona hacia la mejoría en España".
Las actuaciones que se
lleven a la práctica desde la Administración para mejorar la situación actual
deben ir encaminadas a incrementar la capacidad resolutiva de atención primaria
y, sobre todo, "a la creación de una especialidad de urgencias que mejore la
formación de los profesionales, permita su estabilidad laboral y posibilite su
dedicación exclusiva a la atención de urgencias". Asimismo "la puesta en marcha
de estas medidas posibilitará la reducción de las diferencias asistenciales que
existen entre los centros en los que se ofrece", según Toranzo.
Así "se
favorecerá además la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) y se
evitará la saturación asistencial, pero es necesario incrementar la información
que llega a los pacientes para que acudan a urgencias sólo cuando su problema de
salud no se resuelva en primaria y elevar la partida destinada al primer nivel
para que tengan acceso a la última tecnología, aumenten su cartera de servicios
y realicen más pruebas complementarias. Es una de las asignaturas pendientes del
SNS, que no deberá descuidar las características demográficas de cada
región".