Urgencias del CHOU pide
corresponsabilidad para evitar la saturación en el área
El personal asegura sentirse
«como en zona de guerra» ante la proliferación de camas en los
pasillos
Una veintena de pacientes esperaban en la mañana de
ayer en el servicio de urgencias del Complexo Hospitalario de Ourense por una
cama en planta; a mayores, trece permanecían en la unidad de ingreso
transitorio. Fue una jornada más «con sensación de zona de guerra», en palabras
del jefe del servicio, José Antonio Carballo, que lamenta que su departamento
pague las consecuencias de la falta de camas. La situación de ayer, explican en
Urgencias, es la habitual en los últimos tiempos. «Danse solucións -explica el
jefe del servicio- pero ningunha é suficiente; é certo que é un problema de
difícil solución pero o persoal xa está rompendo, a ninguén nos gusta ver ós
pacientes nos pasillos, ter a sensación de estar nunha zona de guerra. Entramos
nesta dinámica -afirma- e xa levamos anos así. Temos a sala de espera de
resultados chea de ingresos e os nosos pacientes están nos pasillos». Respecto a
las presumibles mejoras con la apertura del servicio de urgencias unificado,
Carballo aclara que «non é un problema de espazo en urxencias, o problema é que
a urxencia é un colchón». La puerta de salida, entiende el jefe del servicio, «é
que hai que xestionar os intereses doutra maneira; cada servizo debería
responsabilizarse do seu propio sobreaforo porque as plantas parecen hospitais
do século XXI e as urxencias, unha situación de guerra». Aun con ese
planteamiento, Carballo admite «que para calquera medida eu entendo a cautela e
a dificultade porque o problema é de fai anos». Arturo González, médico de
urgencias y miembro de la comisión de centro, echaba ayer de menos «la respuesta
inmediata y el plan de contingencia que nos anunciaron para la semana pasada».
En su opinión, lo peor es que los problemas por la falta de camas «están
repercutiendo en las demoras de atención en urgencias porque se ocupan todos los
espacios y eso provoca un tapón». Tras la unificación de urgencias, la demora
habitual para atender a un paciente es de media hora; «lo que está pasando ahora
es de hasta cuatro o cinco horas», asegura. La gerencia reitera que intentarán
paliar la sobrecarga de urgencias con más plazas de ingreso transitorio; el
gerente anunció ayer que se duplicarán las doce actuales, para lo que será
preciso reordenar espacios y hacer pequeñas obras. Recuerda también la primera
autoridad del hospital que el problema no es consecuencia ni del personal ni de
las instalaciones de urgencias y asegura que la atención se está realizando en
tiempo y forma
El jefe del servicio cree que ni los
profesionales ni los pacientes deben resignarse
«Non quero resignarme porque, se non, estaría morto
-asegura el jefe del servicio de urgencias, José Antonio Carballo, ante la
reiteración de las situaciones de saturación-. Eu collino -afirma respecto a la
responsabilidad de la jefatura- coa ilusión de facer algo bo; temos un servizo e
un persoal que merecen a pena e podemos dar moito máis do que o facemos por
causas alleas a nós». Uno de los problemas que advierte Carballo a la hora
de abordar soluciones definitivas es que estos problemas de sobreaforo y
carencias se admitan como algo normal. «Case ninguén protesta -comenta el
profesional-; dincho na rúa e aquí alguén protesta, pero nin siquera coa
vehemencia que cabería esperar. Na rúa está a idea de que, se vas a urxencias,
xa sabes ó que vas, a esperar, que iso funciona desa maneira, pero o certo é que
non debería ser así; admítese como algo normal e iso é o peor de todo».