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La drástica caída de temperaturas
satura las urgencias hospitalarias
La Voz
El frío ha llegado de golpe. Y también de golpe se
han saturado las urgencias en la mayoría de los hospitales gallegos. Los
problemas comenzaron a finales de la semana pasada, cuando la caída de casi diez
grados en las termómetros multiplicó el trabajo en atención primaria. La
situación se agravó cuando la crisis emigró a los servicios de urgencias. Lo
confirmaban ayer los equipos de emergencias de hospitales como el Xeral de Vigo,
que de domingo a lunes vivió la segunda peor noche en lo que va de año. «Llegó
muchísima gente que no quiso esperar a ir a su médico de cabecera, y empezaron a
escasear las camas», señalaron en el centro. Allí atendieron a 647 pacientes,
239 de ellos niños, un 83% más de lo habitual (130). La escena se ha repetido en
otras ciudades, aunque con matices. El Complexo Hospitalario de Ourense (Chou)
vivió ayer una mañana de actividad por encima de la media, como el lunes, aunque
no por la gripe. El aumento de ingresos de pacientes ancianos con
pluripatologías y una estancia prolongada son las causas del sobreaforo. En el
Xeral de Lugo, su gerente, Miguel Ángel Fernández, dijo ayer que el hospital
soportó la carga típica de un martes de noviembre y que por la mañana solo había
seis pacientes pendientes de ingreso. Por la tarde, en cambio, la presión
asistencial fue muy superior, hubo que colocar camillas en los pasillos y se
registraron varias quejas.
En el Clínico de Santiago, por segundo día
consecutivo, urgencias llegó a tener a 63 personas en espera de una cama para
ingresar, algunas de las cuales ya aguardaban desde el domingo y el lunes. La
zona de preingresos se llenó y las demoras provocaron que por la tarde aún
quedasen varias personas sin ver, según señaló Fátima Nercellas, médica de la
unidad y portavoz de la Xunta de Persoal da Área Sanitaria.
Por su parte, el servicio de urgencias del Montecelo
de Pontevedra también ha experimentado un importante repunte de pacientes. Ayer
había 34 pendientes de ingreso y el lunes se acumularon 49. Los médicos culpan
del colapso a las camas ocupadas por preoperatorios para reducir las listas de
espera. «Es lo único que interesa», indicó un doctor. En el Arquitecto Marcide
de Ferrol también achacan la saturación al inicio de la epidemia de gripe, y a
que lunes y martes es cuando más pacientes pasan por el servicio.
«A veces hay que esperar»
«No es que la gente se pase la noche esperando por
una cama. Eso raras veces ocurre. Lo que sucede es que cuando entramos en una
mayor demanda hay menos camas disponibles y hay que esperar a que salgan
pacientes», explicaron ayer en el Servizo Galego de Saúde, que ha empezado a
habilitar salas de preingreso en los hospitales para reducir la sobrecarga.
Además, matizaron que parte del problema se debe a que «las cifras de urgencias
ahora sí son las normales para estas fechas».Hasta ahora, recuerdan, no lo eran
gracias a un otoño de sol y sequía. Lo explicaba ayer el presidente de la
Sociedad Gallega de Pediatría, Juan Sánchez Lastras. «Con el cambio de tiempo
hace unos días se notó un repunte de casos. Empiezan a pegar fuerte las
amigdalitis, los catarros y las sinusitis, algunas laringitis, neumonías y
bronquitis. No es nada fuera de lo común, pero se concentra en unos días. Eso y
que la gente ha perdido un poco la sensatez. Vamos a urgencias con cuadros
banales, y lo malo es que en medio viene algo grave y a lo mejor te lo tragas»,
reflexiona Sánchez Lastras, que pide que se renuncie a ir a urgencias «por
nimiedades».
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