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Pregunta.- El pasado marzo Sanidad encargó al Consejo
un estudio para conocer las ventajas de agrupar las especialidades médicas
en troncos con un periodo común mínimo de dos años.
Respuesta.- Es una posibilidad prevista en el
desarrollo de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. El
Consejo creó un grupo de trabajo que ahora está consultando a todas las
especialidades si ven necesaria la troncalidad y en qué tronco consideran
que deberían estar. En un par de meses el informe estará listo para su
ratificación.
P.- Con lo consultado hasta ahora, ¿podemos hablar ya
de un número aproximado de grandes núcleos que agrupen la mayoría de
especialidades?
R.- No todas se ven en un grupo de este tipo. Algunas
son muy específicas y tienen poco que compartir, como la oftalmología.
Otras porque 'per se' ya pueden considerase como un tronco, caso de la
pediatría. De las 47 especialidades médicas, podemos decir ya que 36 o 37
han apostado por este modelo. Un gran tronco agruparía a las
especialidades médicas no quirúrgicas; otro a las que sí lo son; y un
tercero a las procedimentales, que requieren tecnología de laboratorio.
Tras esa parte común queda la rama específica de cada especialidad, que
son dos o tres años más.
P.- Siempre se ha elogiado nuestro sistema de
formación de residentes ¿Al final no va a ser tan adecuado como se
pensaba?
R.- Es bastante bueno, pero quizá adolece de rigidez:
el que elige una especialidad no puede luego dar marcha atrás y, si lo
hace, debe presentarse de nuevo a la prueba MIR de admisión. Un tronco con
una formación común de dos años concede al residente todo ese tiempo para
afinar su elección y le da elementos de juicio si duda, por ejemplo, entre
ser cardiólogo o nefrólogo porque le gusten las dos.
P.- ¿Servirá para paliar la actual falta de
médicos?
R.- Ayudará porque, sin salirme del ejemplo anterior,
cuando el sistema sanitario detecte una carencia de cardiólogos, podrá
ofrecer al nefrólogo que esté interesado las plazas sin obligarle a
empezar de cero. Este proceso facilitará la formación de especialistas en
áreas deficitarias de forma más rápida, pero no será la panacea. La falta
de médicos no tiene una única solución, sino muchas.
P.- ¿Qué más falta?
R.- Saber ver la realidad: el profesional sanitario
irá allá donde crea que tiene mejores oportunidades de trabajo. ¿Por qué
se van tantos a trabajar fuera de España? En igualdad de condiciones no te
mueves, yo al menos no lo haría. Sin mejoras laborales será complicado
retenerlos. Aparte, se han tomado decisiones autonómicas inadecuadas en un
momento como el actual, como la jubilación forzosa a los 65 años. Se habla
de aumentar el número de estudiantes pero se necesitan soluciones más
inmediatas.
P.- ¿Y la propuesta de Sanidad de que los residentes
de familia de cuarto curso ejerzan como especialistas?
R.- Es una medida excepcional pero problemática si
sienta un precedente. ¿Quién nos dice que mañana no se intente algo
parecido con otra especialidad? Debería escucharse, primero, la opinión de
la Comisión Nacional de Medicina Familiar y Comunitaria y, después, la del
Consejo.
P.- ¿Cree que debería reconocerse la especialidad
de urgencias?
R.- No, porque la mayoría de los profesionales de
estos servicios ya tiene una especialidad: médico de familia,
internista..., que engloban el concepto de urgencia médica. ¿Acaso estos
facultativos no pueden atenderlas? Es un servicio muy duro que no se
soporta igual a los 40 que a los 60 años. La especialidad originaria puede
ser preferible a esa edad. |