Atrapados en urgencias del Hospital
Montecelo
Los pacientes permanecen en la unidad hasta
ocho días a la espera de habitación
La Voz
Cualquiera que haya tenido que ir a urgencias sabe
que siempre hay que aguardar para ser atendido. Lo que no es tan normal es que
uno deba permanecer en una camilla en los pasillos, los boxes de consulta o la
sala de espera dos, tres y hasta ocho días para conseguir una cama en planta.
Quizá la situación sea similar en todos los hospitales gallegos, pero el de
Montecelo en Pontevedra es el que acumula un mayor número de quejas de usuarios
y trabajadores. Acompañados de dos delegadas de CIG-Saúde, el sindicato más
activo del complejo pontevedrés, entramos en urgencias más allá de las puertas
automáticas, en la zona que solo los enfermos y los facultativos ven.
Es viernes (día 8 de febrero), una de la tarde. No
es una jornada especialmente intensa en el servicio, y sin embargo hay 39
personas pendientes de obtener una cama en planta. Solo ocho de ellas ingresaron
hoy. El resto lleva al menos un día durmiendo en urgencias. Solo uno figura como
posible alta. «No te asustes; hoy es un día light ; los hay mucho
peores», matiza Begoña Agrelo, enfermera de CIG. El martes pasado llegó a haber
medio centenar de pacientes atrapados en el servicio. Avanzamos entre camas por
el pasillo de la unidad. Muchos enfermos comen tumbados mientras otros se
limitan a ver pasar a médicos y enfermeras. Al fondo de la estancia hay seis
camas separadas por biombos y cortinas. «Esta es la sala de espera de
resultados. Se supone que aquí es donde la gente aguarda a conocer las pruebas
diagnósticas», apunta la enfermera. «¿Cuánto tiempo llevan ustedes aquí?»,
pregunta a una mujer que ayuda a comer a su padre, de 72 años. «Dos días, y aún
no nos han dicho cuándo lo van a subir a planta». «Hay que protestar», le dice
Agrelo. «Ya lo hemos hecho», responde. Apenas unos metros más allá un joven
trata de dormir en el pasillo mirando hacia la pared. Ha pasado la noche en ese
mismo sitio. «No es solo que tengan que pasar la noche. Aquí también es donde se
les asea, donde comen, donde cagan y donde sufren, delante de todo el mundo. La
intimidad del paciente es nula», explica otra enfermera, delegada también de la
CIG. Los boxes, las salas pensadas para examinar a los pacientes, también están
ocupadas por usuarios pendientes de ingreso. Solo quedan siete cubículos libres
para ver enfermos. En algunos de los boxes, individuales, se apelotonan dos y
hasta tres camas. «No solo es incómodo para ellos, que tienen que oír su
diagnóstico delante de otro enfermo, sino que además, si hay una emergencia,
apenas te queda sitio para trabajar».
Sin plaza
Los médicos de urgencias comparten el malestar con
las enfermeras. El martes se concentraron durante cinco minutos a las puertas de
la unidad para protestar por el colapso del servicio. No es la primera vez que
lo hacen. «Es una situación que se repite diariamente; veinte o treinta personas
pendientes de cama es algo habitual», apunta un facultativo. Los doctores del
servicio sostienen que el mal de urgencias de Montecelo es endémico. «No se
trata de repuntes asistenciales, de epidemias de gripe o casos similares. El
problema es que las camas de planta están reservadas para intervenciones
quirúrgicas para reducir la lista de espera, que es lo único que le interesa a
esta gerencia», asegura este médico. «No puede ser que tengamos pacientes en el
pasillo con problemas neumológicos y que la cama la ocupe una persona que se va
a operar de juanetes», añade. La gerencia del complejo, por su parte, opina que
los hospitales tienen problemas puntuales en urgencias, de una forma periódica.
«Se pueden producir situaciones de saturación, que no de colapso, sobre todo en
esta época del año. Por supuesto, este tema no pasa solo en Pontevedra, los
demás hospitales están más o menos igual, aunque a veces no salga en los medios
por reiterativo». Respecto a la reserva de camas para la realización de
operaciones quirúrgicas, argumenta que «todos los hospitales compatibilizan la
atención en urgencias con su actividad en el área quirúrgica». En cuanto a la
lista, sostiene que «la mayoría de las intervenciones se realizan por cirugía
mayor ambulatoria, que no requiere de ingreso
hospitalario».