A los más de 8.000 urgenciólogos que
actualmente ejercen en el Sistema Nacional de Salud (SNS) habría que añadir unos
2.000 para garantizar la calidad asistencial y atajar la actual saturación de
los servicios hospitalarios de urgencia. Éste es al menos el diagnóstico de la
Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (
Semes), que acusa a las
administraciones sanitarias de no afrontar decididamente el problema.
"La
saturación de las urgencias sanitarias no sólo está provocada por una coyuntura
estacional, como la gripe, sino que se debe, sobre todo, al progresivo deterioro
de los servicios de urgencia por la falta de inversiones en medios materiales y
la escasez de plantillas. Esta situación, que en determinados servicios es de
suma gravedad, podría paliarse si las autoridades políticas pusieran los medios
para resolver esta crisis", afirman los responsables de la sociedad.
Según
Semes, los servicios hospitalarios de muchas autonomías están desbordados y no
pueden responder a la demanda de los pacientes, "que recurren a ellos de manera
prioritaria porque saben que es donde les resuelven sus problemas".
Tomás
Toranzo, vicepresidente de Semes, apunta al déficit de profesionales como la
causa principal del "deterioro en los centros de trabajo, con médicos sin
proyección, escasamente remunerados y con alto estrés laboral. Con estos
antecedentes, son muchos los profesionales que no quieren trabajar en urgencias
y piden el traslado a otros servicios hospitalarios o buscan empleo en el
extranjero".
Toranzo recuerda que la creación de la especialidad paliaría el
problema, "al asegurar a los urgenciólogos una formación específica, como ocurre
en los países más avanzados". En este contexto, Semes, CESM y CCOO anunciarán
mañana un calendario de movilizaciones y, con vistas a las elecciones, instarán
a los dos principales partidos, PP y PSOE, a que consensuen medidas para atajar
los problemas.