Un repunte de pacientes "sin justificación epidemiológica"
mantiene trabajando al límite a los profesionales de Urgencias en el hospital
Clínico de Santiago. Fuentes del centro explican que este repunte "afecta a
varias especialidades" y que no se debe a la gripe o a otra enfermedad
contagiosa. Sin embargo, ayer a las tres de la tarde, y según fuentes oficiales,
había "veintinueve pacientes pendientes de ingreso", es decir, sin cama y a la
espera. En cualquier caso, desde la Gerencia del Hospital Clínico aclaran que
"los casos urgentes y los preferentes se atienden con la diligencia habitual",
lo que supone que los pacientes graves no esperan, sino que son atendidos por
personal facultativo al momento.
Obstáculo para los médicos
Desde el sindicato Omega añaden que, ayer por la mañana, había
"sesenta personas pendientes de ingreso" y, de ellas, treinta y nueve fueron
trasladadas a la sala de observación. Los médicos de Urgencias se quejan de que,
con la sala de observación repleta, "no podemos ver a los pacientes" en las
condiciones apropiadas. A las cinco de la tarde, añaden estas fuentes, el
paciente que llevaba más tiempo en espera de ser reconocido por un médico había
llegado al centro a la una del mediodía, lo que supone una espera de cuatro
horas. Los portavoces del sindicato señalan que los profesionales del hospital
están "hartos de que esto sea un almacén de pendientes de ingreso" y amenazan
con llegar de nuevo a la huelga. Recuerdan además que hay una planta en el Gil
Casares, con once camas, a la que se podría estar llevando a los pacientes que,
en espera de ingreso, están actualmente en la zona de preingreso y en la sala de
observación, pero aseguran que, tras unos días en los que se abrió este espacio
por la crisis de la gripe, ahora ha vuelto a cerrarse a pesar de la saturación
que se vive en Urgencias.
TESTIMONIO
De medianoche a media tarde
El acompañante de una
paciente, accidentada a medianoche del lunes y que llegó a Urgencias a las doce
de la noche, denunciaba ayer a las cuatro de la tarde que "todavía la acaban de
pasar a un cubículo ahora, y ni siquiera la ha visto aún un médico"ni le
hicieron una sola prueba. A pesar de que durante la noche sufrió "dolor de
cabeza" y que tenía también dolor en las cervicales, a consecuencia del golpe,
"ni siquiera le dieron una pastilla". Este acompañante, que tomó una fotografía
con su teléfono móvil para demostrar cómo estaban los pasillos del servicio de
Urgencias a esa hora, asegura que "por la mañana todavía había más gente"