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Cuando
no es la gripe, es el calor. El caso es que las urgencias de los
hospitales van de mal en peor. Lo reconocen los propios médicos. Lo
padecen los enfermos y los periódicos muestran el colapso en imágenes.
Y lo peor es que ni la gripe ni el calor, por nombrar dos ejemplos
recurrentes, son responsables del tremendo desbarajuste asistencial.
El
verdadero problema es que faltan médicos de urgencias, que estos
servicios se cubren con cualquiera que vista bata blanca. El otro
problema reside en los sueldos de miseria que se ofrecen a quienes
atienden en urgencias. Los médicos claman al cielo igual que los
sindicatos. Llevan años pidiendo al Ministerio de Sanidad la creación
de la especialidad de urgencias.. El PSOE no ha hecho ni caso a la
reivindicación.
Ahora dicen los emisarios del ministro Bernat Soria que
atenderán la demanda. Qué cara. En Irlanda, Reino Unido y en otros
países de la Unión Europea hace tiempo que se han puesto a remediar la
saturación crónica de las urgencias. Aquí, sin embargo, se acuerdan
ahora. Los socialdemócratas no ponen fecha., pero la Sociedad Española
de Medicina de Urgencias (SEMES) señala al Ministerio como responsable
máximo de la situación tercermundista que padecemos en los citados
servicios.
Actualmente cuaquier recién
licenciado puede trabajar en urgencias. Y muchos lo hacen con gusto,
pues necesitan el poco dinero que reciben. Otra cosa es la calidad de
la asistencia que proporcionan. Porque un médico residente de primer
año, un MIR que acaba de empezar, no puede dar buen servicio. Y no
porque no sea médico, que lo es, sino porque un título no basta ser
galeno. Falta la experiencia, el ojo clínico, la rapidez de diagnóstico
y la seguridad de que éste es el correcto.
Son
necesarios unos 2.000 profesionales de urgencias, según la SEMES. Pero
también son cada vez más los que no quieren trabajar en un ambiente de
deterioro que incluye un alto estrés laboral y bajos salarios. El queme de los batas blancas, tantas veces comentado aquí. El presidente de la SEMES, Luis Jiménez Murillo, quiere un compromiso público de Bernat Soria y
de todos los partidos políticos para que se cree la especialidad cuanto
antes. Que ésta no siga siendo moneda de cambio ni moneda electoral.
Estamos
de rebajas. Estamos viviendo un auténtico mercadeo pestilente. Juegan
unos y otros con la salud de la gente. Y si las cosas van mal, como en
urgencias, unos y otros lo achacan a la gripe o al calor. Los que van
de listos, nos toman por tontos. En la subsecretaría del Ministerio de
Sanidad juegan estos días a mantener el tipo. La especialidad e
urgencias, una reclamación que viene de lejos, ha entrado en el
bochornoso mercado de las urnas. Y el ministro Soria, ¿qué dice al
respecto? |