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Alertan
del deterioro de urgencias por la fuga de médicos a otras áreas
El Sergas reconoce la
dificultad para completar las plantillas, pero asegura que la atención es cada
vez mejor
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La Voz de
Galicia
Las urgencias del hospital de
Ourense perderán en unos días a cinco de sus profesionales. Se marcharán en
busca de las oportunidades de desarrollo profesional que les niega la medicina
de emergencias, la única especialidad médica sin reconocimiento oficial. El
problema de Ourense se repite en el Xeral de Vigo. Y también en Lugo y
Pontevedra. Lo denuncian los propios doctores de urgencias de los hospitales,
que mientras luchan por la creación de la especialidad alertan del efecto
negativo de la fuga de médicos en la atención de emergencias.
«Nos estamos quedando sin médicos
de urgencias. Los jóvenes buscan otras salidas. Al ver que no se crea la
especialidad se forman en otras ramas, y nos quedamos los de más de 50, que
tenemos exención de noche. La consecuencia es que el Sergas está buscando hasta
debajo de las piedras doctores para hacer urgencias, y lo que está encontrando
son médicos de entre 45 y 50 años sin formación específica, salidos de mutuas o
sin especialidad. El resultado es el deterioro de la atención», advierte el
presidente de la Sociedad Gallega de Medicina de Emergencias, Francisco
Aramburu.
Sus palabras se repiten en
hospitales como el de Pontevedra, en el que señalan que las mejoras de las
condiciones laborales en urgencias aprobadas por el Sergas a finales del 2007
han frenado la fuga de doctores, pero no lo suficiente. «Seguimos sin tener la
opción de crecer profesionalmente, porque no tenemos especialidad. Y hasta que
el Ministerio de Sanidad no lo arregle, la estabilidad para nosotros no
existirá», apuntaba ayer un doctor pontevedrés con más de diez años de
guardias.En ese tiempo ha visto cómo la presión asistencial se disparaba hasta
superar en Galicia el millón de urgencias anuales. «Esto tiende a infinito. Cada
vez tenemos más pacientes. Y somos casis los mismos que hace veinte años»,
reflexionaba a su vez un doctor del Hospital Xeral vigués, que cree que además
de plantilla hace falta espacio. «Hay días que no somos capaces de sacar
adelante el trabajo porque no se encuentran camas para ingresar a los pacientes,
y no tenemos dónde atender», incide.
Mejor que
nunca
En el Sergas asumen los problemas,
pero recuerdan que la situación de urgencias ha mejorado sustancialmente en los
últimos meses. Lo explica el director xeral de Asistencia Sanitaria del Sergas,
Julio Villar, que ofrece un diagnóstico muy distinto al de los médicos de
urgencias. Para empezar, afirma que la inexistencia de la especialidad no limita
tanto la captación de médicos como la propia escasez de doctores en todas las
ramas. «Hemos incrementado en 45-50 médicos los servicios de urgencias
hospitalarias. Aunque está claro que lograr profesionales es muy complicado en
un entorno en el que no hay paro médico», apunta Villar.
3.700 urgencias por
doctor
Pese a todo, el director xeral
considera que, lejos de deteriorarse, la calidad de la atención en urgencias
crece. «Ahora tenemos unos 300 doctores en las urgencias hospitalarias -calcula
Julio Villar-. Las plantillas tienen la dimensión adecuada». Pero incluso así la
carga de trabajo es grande: tomando como referencia los datos del propio Sergas,
cada doctor de urgencias se hace cargo al año de casi 3.700 pacientes. Y de ahí
la asfixia.De ahí y de la falta de una organización más ágil, como apunta el
propio director xeral de Asistencia Sanitaria. «En Galicia tenemos unas buenas
urgencias, aunque podemos mejorar: estamos creando una organización más ágil y
rápida, con zonas que permitan tener a los pacientes en observación con mayor
confort». Será el fin de los goteros en los pasillos de los centros
hospitalarios.
Las emergencias cuestan
256 millones al año
Cada vez que un paciente entra por
la puerta de urgencias, el sistema público suelta 232 euros. El cálculo suena
grueso, pero lo avala el jefe de urgencias de un importante hospital del sur de
Galicia. Si la cuenta fuera esa, el Sergas estaría gastándose cada año más de
256 millones de euros solo en las urgencias. Y eso es el 6% de los 3.639
millones que tiene la sanidad gallega de presupuesto.«La realidad es que las
urgencias son caras», confirma el director xeral de Asistencia Sanitaria. «Desde
el momento en que abren la puerta, el servicio no cierra nunca. Y por eso la
mayor parte se la lleva el capítulo de personal. En eso no se puede regatear»,
añade Villar, que no cree que los pacientes usen mal las urgencias: «Puede
faltar información, pero la población es sensata».Pero los datos no hablan
demasiado bien del uso que se hace de las urgencias. Sobre todo en ciudades como
Vigo, Lugo y Pontevedra, donde las más de 420 urgencias por cada mil habitantes
muestran a pacientes más aprensivos que los de A Coruña y Ferrol (que apenas
llegan a 360). Aunque para casi todo hay explicación discordante. En este caso
la da la CIG: «Coincide que el uso de las urgencias es mayor donde peor están
los hospitales». |