|
Los nuevos
anticoagulantes en desarrollo cambiarán el tratamiento de la
trombosis
El
Médico Londres
(24/26-5-08).- El futuro del tratamiento de la trombosis y el problema clínico
que esta enfermedad supone –que todos los expertos consideran como
infravalorado– fueron las principales conclusiones del taller “Trombosis: la
epidemia oculta” que, patrocinado por Bayer Healthcare, se celebró el pasado
martes en la sede del Colegio de Médicos de la capital británica. Así, los
nuevos anticoagulantes orales en desarrollo permitirán un mejor tratamiento de
la trombosis por su alta biodisponibilidad, por el hecho de no necesitar
monitorización rutinaria –especialmente en el tratamiento extrahospitalario– y
por no presentar interacciones de comida y bebida. Además, según el experto
alemán Patrick Mouret, no precisarán de antídoto ni provocarán trombocitopenia,
además de ser coste-efectivos. El doctor Michael Rud Lassen, del Hospital
Horsholm, en Dinamarca, recalcó la gravedad de la trombosis y la dificultad de
diagnosticarla, al ser “una enfermedad silenciosa”. Los pacientes en mayor
riesgo son los quirúrgicos o en condiciones agudas, que han precisado cirugía
ortopédica. En estos casos, la incidencia de la trombosis venosa profunda es de
más del 50% versus al 10-30% de los pacientes comunes que recibieron profilaxis.
La incidencia de la trombosis venosa profunda aumenta también exponencialmente
con la edad, así como en mujeres embarazadas, donde es causa directa de gran
número de fallecimientos. Según el doctor Lassen, la trombosis “mata más que
la suma de fallecidos por cáncer de mama, de próstata, HIV y accidentes de
tráfico”. Las cifras que se manejan son de 544.000 muertos por su causa en
Europa en 2007. “La dificultad estriba en que se trata de un proceso silencioso:
más del 50% de los pacientes con trombosis venosa profunda sintomática acaba con
embolia pulmonar asintomática”, alertó. Además, una de cada cinco muertes
súbitas se debe a la citada embolia pulmonar asintomática. “La trombosis venosa
profunda también es asintomática en el 70% de los casos y puede amenazar la vida
y conducir a enfermedades crónicas”, subrayó el experto danés. En su opinión, se
subestima la gravedad de la embolia pulmonar por diferentes motivos. Entre
otros, no se reconoce a menudo ante mortem, es muy frecuente que se presente
tras el alta hospitalaria y, sobre todo, se registra una baja tasa de autopsias
post mortem que la señalen como causa del fallecimiento.
Muertes
innecesarias De este modo, el ponente no dudó en considerar las muertes
causadas por la trombosis como “innecesarias” y achacarlas a que las estrategias
de prevención no están implementadas de forma rutinaria en muchos hospitales.
Además, las cifras de mortalidad aumentan por el hecho de que a menudo es una
enfermedad silenciosa. Por otro lado, la falta de autopsias lleva a una
subestimación de su incidencia real. El profesor Ajay Kakkar, del Trombosis
Research Institute del Reino Unido, hizo un repaso de los diferentes fármacos
que se han utilizado como anticoagulantes, comenzando por la heparina de la
década de los 30 del siglo XX, pasando por la dextrina, la warfarina, la
heparina de bajo peso molecular o, desde hace menos de una década, los
inhibidores sintéticos del factor Xa y los inhibidores directos de la trombina.
Para el experto, los agentes del futuro deberán encontrar el equilibrio entre
trombosis y sangrado, ajustando la acción a la denominada ventana entre la
eficacia y la seguridad óptima.
España, a la vanguardia de la
profilaxis Según el doctor Kakkar, la estrategia para la prevención de
coágulos pasa por seguir las recomendaciones del American Collage of Chest
Physicians (ACCP) ya que, según datos del Estudio ENDORSE (aparecido este mes de
febrero en The Lancet), sólo la mitad de los pacientes de riesgo recibieron un
método de prevención recomendado por la ACCP. Los estudios de este trabajo
sitúan a España en segundo lugar en la lista de países en los que los pacientes
reciben la profilaxis recomendada, con una tasa del 82% sólo superada por
Alemania.
|