La fibrilación auricular exige una terapia más específica
El manejo de las arritmias en urgencias requiere un control multidisciplinario. Se trata de pacientes con más edad y, por lo tanto, con más patologías de base. En los servicios de urgencias se dispone de las herramientas necesarias para estratificar la lesión.
Diario Médico
Los nuevos fármacos antiarrítmicos, como la dronedarona, un análogo de la amiodarona pero con menos efectos secundarios, y las nuevas técnicas de ablación de la fibrilación auricular (FA) son algunas de las novedades en estudio que más influencia tendrán a corto y medio plazo en el tratamiento de las arritmias supraventriculares.
Así se ha puesto de manifiesto en la mesa sobre este tema celebrada en el XX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), que se ha celebrado en Salamanca.
Alfonso Martín Martínez, coordinador del Grupo de Arritmias de Semes, ha hablado de los cambios que se han producido en el manejo de las arritmias en las urgencias. En este sentido, ha destacado como novedades generales significativas el manejo multidisciplinario, gracias a la mayor coordinación entre urgenciólogos y unidades de arritmias, junto con la búsqueda de recomendaciones basadas en la evidencia científica surgida de los servicios de urgencias.
Dentro del grupo de las arritmias supraventriculares, el especialista ha explicado que la fibrilación auricular es la más prevalente y relevante por su gran comorbilidad y su asociación con un elevado porcentaje de ingresos. Los pacientes con FA que se ven en urgencias suelen ser de más edad, con elevada comorbilidad e insuficiencia cardiaca. Estos factores obligan a un tratamiento más específico.
En este sentido, Martín ha señalado que quizás sea necesaria la actualización de las actuales guías de práctica clínica para adaptarlas al perfil del paciente urgente.
Los nuevos enfoques de las arritmias ventriculares han sido abordados en la mesa por Fernando Arribas Ynsaurriaga, presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología. Estudios como el Madit y el Madit II han demostrado que en pacientes con arritmias ventriculares o con infarto "un desfribilador reducirá su mortalidad total a expensas de la reducción de mortalidad arrítmica". Estos resultados han provocado que haya aumentado el número de implantes de estos dispositivos.Por eso, el servicio de urgencias es un área crítica que debe usar el sentido común clínico para decidir qué pacientes deben remitirse a la unidad de arritmias para ser implantados. Esto es así porque, "si analizamos las comorbilidades de los pacientes que vienen a urgencias, el desfibrilador funciona mejor en aquéllos sin comorbilidades que en los que sufren algunas".Conocer si el paciente ha sufrido arritmias ventriculares, si tiene cardiopatía estructural con daño en el ventrículo izquierdo o insuficiencia cardiaca es posible con las herramientas de urgencias.
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